- Disparan salva de cohetes en Bagdad
AFP
BAGDAD.- La guerrilla lanzó este viernes una salva de cohetes contra hoteles de Bagdad, dejando cuatro iraquíes heridos, al día siguiente de la primera comparecencia ante un juez del ex dictador Saddam Hussein, para quien el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU lanzó un pedido de justicia equitativa.
Dos marines norteamericanos murieron el viernes en Irak, uno en acción y el otro víctima de las heridas que había recibido la víspera en la región de Faluya, al oeste de Bagdad.
Cientos de partidarios del derrocado presidente Saddam Hussein manifestaron este viernes en calma en Samarra, en el norte de Bagdad, denunciando el inicio del proceso en su contra.
En Ammán, el colectivo de defensa de Saddam calificó de “farsa” la comparecencia del ex dictador y cuestionó la legitimidad de las autoridades judiciales iraquíes.
Los abogados jordanos Ziad Jassawné y Mohammad Al Rachdan manifestaron su frustración por el hecho de que el ex presidente iraquí tuviese que comparecer ante un tribunal iraquí “ilegal”.
“La audiencia del tribunal era una farsa y una comedia”, dijo Rachdan, quien dirige el colectivo.
“Lo que ocurrió ayer (jueves) fue vergonzoso y peor que los procesos de Nuremberg”, añadió, en alusión a los juicios contra los líderes nazis tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
En Bagdad, la guerrilla lanzó un ataque el viernes contra hoteles en los que se hospedan extranjeros. Varios cohetes fueron disparados contra dos hoteles de la capital, en uno de los cuales se alojan periodistas y empresarios extranjeros, dejando cuatro heridos, todos iraquíes, según el ejército norteamericano.
ASTURO, SE IMPUSO AL JUEZ
Tranquilo, seguro de sí mismo, el derrocado presidente Saddam Hussein se impuso rápidamente el jueves sobre el joven juez de instrucción iraquí encargado de comunicarle los siete cargos que pesan contra él, durante su primera aparición desde la captura por parte de las fuerzas norteamericanas.
Desde el principio, consiguió invertir los papeles, acosando con cortesía, pero constantemente, al juez, poniéndolo en la defensiva, sobre todo cuando se presentaba como el presidente de la República y calificando a su interlocutor como un magistrado nombrado “por las fuerzas de invasión”.
Para ello utilizó una estrategia muy simple: interrumpir al juez y hacerle constantemente preguntas, algunas embarazosas.
Le pide al magistrado presentarse. Este afirma que es el juez de instrucción del Tribunal central iraquí. El ex dictador le hace repetir dos veces para enseguida preguntarle: “¿Qué decreto ha instituido esta Corte?”
Y la trampa se cierra. El juez se ve obligado a decir que el tribunal fue creado por “las autoridades de la coalición”. Saddam Hussein demuestra júbilo: “Esto quiere decir que usted es un iraquí representante de las fuerzas que ocupan nuestro país”.
El juez, desconcertado, se ve obligado a responder: “Fui nombrado por un decreto presidencial publicado por el antiguo régimen”. “Entonces, estamos de acuerdo”, responde satisfecho el derrocado presidente.