- Treinta heridos y vandalismo en ciudad peruana de Ayacucho
AFP
LIMA.- El gobierno peruano culpó a Sendero Luminoso (SL, maoísta) de la violenta asonada que estalló el jueves en la ciudad surandina de Ayacucho, que dejó más de treinta heridos y varios locales públicos incendiados por turbas al generalizarse choques entre profesores en huelga y la Policía.
Los desórdenes “están siendo patrocinados por algunos maestros conducidos por el movimiento terrorista Sendero Luminoso, con el propósito de subvertir el orden de manera violenta”, denunció ayer el primer ministro Carlos Ferrero desde el palacio de gobierno de Lima.
Perú vive una etapa de convulsión social crónica en la que las protestas están impregnadas del estilo de violencia que utilizó Sendero Luminoso en los últimos 20 años y que podría definirse como un “neosenderismo” que busca generalizar las protestas, pero sin usar la lucha armada, afirman analistas.
Las protestas que se vienen registrando en los últimos meses en el país han adquirido un tinte violento y levantisco que podrían tener su raíz en las secuelas de violencia que dejó el conflicto interno que afrontó Perú en las dos últimas décadas, a raíz de la “guerra popular” de Sendero.
“La dinámica senderista ha influenciado a algunos sectores sociales”, advirtió a la AFP el sociólogo Eduardo Toche, del Centro de Promoción del Desarrollo, quien sostuvo que el hecho de que las reivindicaciones pueden ser conseguidas por medios violentos era una cuestión de Sendero Luminoso (SL, maoísta).
“Y ahora estamos viendo esto con mucha preocupación en Ayacucho, Ilave y otras zonas del país”, anotó.
Ayacucho fue el jueves centro de una asonada de protestas y vandalismo en medio de una huelga regional de maestros, que dejó más de 30 muertos y edificios incendiados.
Ilave es una ciudad del sudeste, fronteriza con Bolivia, donde indígenas aymaras lincharon a su alcalde, acusado de corrupción, en abril pasado en una revuelta popular que conmocionó al país.
Según Toche, esto es “reflejo de un tipo de cultura que se ha enraizado en la sociedad peruana y que resulta muy difícil de erradicar”, lo cual resulta “muy peligroso”, pues se presenta la pervivencia de grupos especializados en fomentar la violencia.
“Lo que preocupa es que aún sin ser de Sendero, actúan como de Sendero; los senderistas pueden ser actores políticos violentos, y algunos de sus miembros pueden estar actuando todavía, pero esto va más allá: es un grupo que sin haber pertenecido a Sendero actúa como tal”, subrayó.
Para el experto en violencia política Carlos Tapia, ex miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, los incidentes de Ayacucho fueron protagonizados por una facción sindical magisterial “ligada a sectores extremistas”.
Sin acusar directamente a los dirigentes magisteriales de ser integrantes de Sendero, Tapia refirió que hay un “neosenderismo que ya no hace la lucha armada” y que tampoco forma una organización y que, sin embargo, construye “ambientes sociopolíticos proclives al uso de la violencia”.
En ese ambiente pueden coincidir “antiguos senderistas, gente resentida, gente marginada y excluida, lo cual es muy peligroso”.
“Ese es el neosenderismo que va quedando como una de las secuelas del conflicto armado interno: el uso de la violencia para resolver problemas de todo tipo”, observó.