- El centro cobrará entre 200 y 600 dólares por atender a un adulto mayor
Yaffer Berríos López
“Sor María Romero” es el nombre con el que anoche se inauguró la residencia del adulto mayor, cuya dueña es la Fundación para la Dignidad Humana que preside la ex primera dama de la República, María Fernanda Flores de Alemán.
El centro se ubica en el reparto Las Colinas, donde se podrá albergar a 100 adultos mayores, los que según Flores, se ubicarán en tres pabellones dotados de servicios básicos como lavandería, cocina, bodega, cuarto frío, comedor, servicios médicos, estación de enfermería y terapia ocupacional entre otros.
Los 4,156 metros cuadrados del edificio fueron construidos gracias a los recursos y donaciones que recibió Flores en nombre del Estado Nicaragüense bajo la administración del ex presidente Arnoldo Alemán, quien actualmente tiene condición de reo tras recibir una sentencia de 20 años de prisión por malversación de caudales públicos.
TARIFAS DE LUJO
Existen tres modalidades mediante las cuales se puede albergar a los “viejitos”.
Una habitación exclusiva de 600 dólares mensuales que incluye una serie de atenciones las 24 horas del día; 350 dólares al mes por dormitorios dobles y la tercera opción de dormitorios compartidos, donde los baños son en común y hay un máximo de cuatro camas por dormitorio, con un costo de 200 dólares mensuales.
Entre los criterios de selección están que los ancianos deben ingresar por voluntad propia, ser mayores de 65 años, presentar certificado médico general y psiquiátrico, que sea ambulatorio, practicarse exámenes generales, entre otros requisitos.
María Fernanda Flores de Alemán, en su calidad de primera dama de la República entregaba certificados de reconocimiento a quienes daban contribuciones para el entonces proyecto “en nombre del Gobierno y Pueblo de Nicaragua”. Sin embargo, tras separarse de su cargo, la ex primera dama alegó que el asilo era su sueño, un proyecto personal, que pasó a ser administrado por una organización privada denominada Fundación para la Dignidad Humana Nicaragüense, dirigida por ella misma.
Ahora el centro es una realidad, “ha sido un trabajo duro, las puertas que antes se nos abrían hoy se nos han cerrado” dijo emocionada Flores, quien aseguró que la residencia brinda medidas preventivas y coberturas de atención necesarias, a través de la educación y sensibilización para mantener la calidad de los residentes que ameritan protección especial.