Trabajo

Leopoldo Villalta López Los desempleados somos mayoría en Nicaragua. Nos identificamos fácilmente en los parques, calles, iglesias y sistemas penitenciarios, así como por nuestro paso apresurado cuando al caer la tarde regresamos a casa y se nos dibuja una amplia sonrisa, porque ese día conseguimos algo de comida para nuestra familia. Los desempleados no disfrutamos […]

Leopoldo Villalta López

Los desempleados somos mayoría en Nicaragua. Nos identificamos fácilmente en los parques, calles, iglesias y sistemas penitenciarios, así como por nuestro paso apresurado cuando al caer la tarde regresamos a casa y se nos dibuja una amplia sonrisa, porque ese día conseguimos algo de comida para nuestra familia.

Los desempleados no disfrutamos cuando vemos a los empleados aparecer en televisión diciendo con gran entusiasmo que van a huelga a reclamar cualquier cosa. Sólo le pedimos a Dios acceder a un trabajo con buen salario mensual, equivalente a lo que se le paga por medio día de trabajo a un ministro o diputado.

Los empleos temporales de limpiar predios de centros de salud, escuelas o ministerios; de descargar furgones, poner un tapagotera o destaquear un inodoro, pintar una puerta o arreglar cercas, todos desaparecieron porque los asesores económicos del Gobierno de don Enrique Bolaños, en su afán de recaudar más impuestos, exoneran a los grandes contribuyentes, y a cualquier obrero que realiza los trabajos antes mencionados, les exigen registro como proveedor del Estado, documento engorroso que se consigue con conectes, dinero, paciencia y viajando a Managua.

Señor: que sea para bien todo lo que aguantamos.

Matagalpa.

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