- Mejores precios de futuro no se pueden aprovechar por la falta de mecanismos activos en el país
- Consejo Nacional del Café (Conacafé) está trabajando a medias
María Antonia López M.
La oportunidad de lograr más ganancias con la venta de futuro del café nicaragüense en el exterior, cada vez que hay un repunte de precios, no está siendo bien aprovechada, dado que no existen las condiciones reales en el país para que de forma conjunta se adopten las medidas necesarias, y una de las instancias en las cuales debería ser discutida esta problemática es el Consejo Nacional del Café (Conacafé).
La instancia, creada en noviembre del año 2000, debe reunirse mensualmente, sin embargo los encuentros han sido esporádicos. La última reunión realizada fue hace tres semanas, donde participaron varias personas involucradas en la actividad, según indicó José Augusto Navarro, Ministro Agropecuario y Forestal (Mag-For), en el seno de esa estructura no ha sido planteado el problema que se presenta con las ventas de futuro en el país para ese rubro.
“El Consejo es una instancia donde se puede conversar del tema y buscarse algunas alternativas, pero los contratos de futuro se dan entre privados”, detalló Navarro.
Conforme la Ley del Café, el Conacafé debería percibir 50 centavos de dólar por cada quintal exportado, a fin de que este mecanismo opere regularmente, no obstante, Navarro sostiene que efectivamente, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público no ha trasladado la partida presupuestaria, dado que hay muchas demandas en el país con urgencia, por lo cual tampoco se ha creado la secretaría ejecutiva y la función la continúa desempeñando un funcionario del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
MERCADO INAPROVECHADO
Mientras eso sucede, los productores sostienen que no pueden aprovechar las ventanas de mercado que marcan precios altos de futuro, y por el contrario, se tienen que ajustar a lo que algunas exportadoras de café les permiten.
Freddy Torres, directivo de la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Uncafenic), dijo que la Conacafé está inactiva, porque el mismo Gobierno está violando la ley al no transferir la cuota establecida, y los funcionarios tampoco hacen nada por convocarla. “Hay precios interesantes y por falta de políticas adecuadas no las estamos aprovechando”, reiteró el cafetalero.
Torres, quien también es representante de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat), explicó que por los meses de mayo-junio, la tendencia en el mercado cafetero, es que los precios de futuro suban, ya que se especula la posibilidad de heladas en Brasil, lo cual conduce a una baja productiva del principal exportador del mundo.
“La mayoría de los productores quiere vender de futuro a las exportadoras, pero son muy pocas las que aceptan hacer un contrato, porque tienen miedo de que se desplomen los precios o suban tanto, y al final se queden sin el café acordado”, explicó.
Al respecto José Ángel Buitrago, presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (Excan), sostuvo que efectivamente el temor es real, ya que estas empresas operan con capital prestado y no van a arriesgarse a perder dinero o no tener el café que pudo haber sido comprometido por los productores, conforme el mercado de futuro.
O sea que si establecen un acuerdo de compra de futuro a 90 dólares a junio del 2005, y ya llegada esa fecha toca entregar el café físico, y el precio real en ese momento supera los cien dólares, es posible que el productor no lo entregue a la exportadora, porque quiere ganar más con el nuevo valor.
“BUENA FE”
Buitrago indicó que las compras de futuro se practican, en su mayoría, con contratos de compra de buena fe, compromisos verbales, y por eso seleccionan muy bien a los productores con quienes los establecen.
En tanto, el productor Torres dijo que algunos cafetaleros han considerado que esa indisposición de los exportadores para efectuar contratos de futuro con una buena parte de los cafetaleros, puede deberse a un posible margen de ganancia que las empresas obtienen comprando a ellos más barato y luego vendiendo más caro cuando los precios internacionales repuntan.
Sobre el particular, el presidente de los exportadores explicó que ellos trabajan con dos sistemas de compra venta, uno vinculado al mercado de futuros de la Bolsa de Valores de New York y otra con la venta del café físico (la entrega real del grano a los tostadores).
Buitrago indicó que el mercado de futuro, efectivamente marca una tendencia de precios altos y bajos, según los comportamientos productivos y de oferta del café en el mercado, por eso es que suben y bajan constantemente.
Precisamente por ese vaivén los exportadores están obligados por la Bolsa newyorkina a mantener un “bolsón de dinero” que respalde cualquier riesgo.
De tal manera, que si el precio de futuro es de cien dólares por quintal para junio del 2005, pero llegada esa fecha cae a 60 dólares, las exportadoras deben garantizar un capital de 40 dólares por saco ofertado para mantener ese precio de futuro, ya que de lo contrario no pueden cerrar operaciones, en otras palabras la Bolsa de Valores no realiza transacciones sin esa condición, ni tampoco se perciben intereses por ese dinero que se mantiene allí inamovible.
“Nosotros no nos quedamos con un gran margen de ganancia si suben los precios, la única manera para que suceda eso, es si nosotros especulamos con los precios, es no ofertando en la bolsa y vendiéndolo hasta que esté en precios altos, pero es una operación no recomendable, porque finalmente se recibe un castigo”, señaló.
Insistió que las negociaciones por Bolsa de Valores no se pueden obviar, ya que las mismas han sido diseñadas para garantizar precios en los mercados internacionales, en otras palabras, son un mecanismo de seguridad en la transacción, ya que de lo contrario, cada quien pusiera un precio a conveniencia, sin ninguna referencia ni protección.
El titular del Mag-For, José Augusto Navarro, está consciente de este problema agregando que los contratos de futuro tienen como base la confianza entre el comprador y el vendedor, de tal forma, que mientras no exista, difícilmente se puede concretar.
ALGUNAS ALTERNATIVAS
Freddy Torres, dirigente cafetalero, dijo que se puede establecer un compromiso tripartito entre el productor, el banco que los financie y el exportador, para garantizar la entrega de café de futuro conforme contrato.
Si el productor no está atado a un banco comercial, se podría crear un mecanismo para que los beneficios de café sean los garantes de la entrega del grano a las exportadoras con las que se ha acordado la venta de futuro.
José Ángel Buitrago, presidente de Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (Excan), sostiene que una de las maneras es que los productores firmen una garantía prendaria, pero para ello tienen que mostrar voluntad.
Otra alternativa sería que los bancos acuerden con los productores darles un financiamiento para cubrir la diferencia de precios pactados entre el actual y el de futuro, para que los cafetaleros, una vez vendido el grano, cancelen esa deuda a la entidad financiera.
EL CAFÉ FÍSICO
El otro mecanismo de venta que hacen los exportadores es el del café físico, el cual se hace directamente a los compradores o torrefactores.
Debido a que los compradores son muy pocos, en su mayoría de Estados Unidos, se permiten establecer castigos o premios a los cafés en el mundo, dependiendo de la demanda y la oferta, mecanismo conocido como diferencial de precios.
Este diferencial de precios es aplicado por los compradores a partir del precio de venta de la Bolsa de Nueva York “más tanto o menos tanto”.
José Ángel Buitrago, presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (Excan), explicó que ese castigo o premio es anunciado, y el exportador decide si aceptarlo o no, pero también entra en juego, el hecho de que este producto es ofrecido por varios países, por cuanto, el margen de negociación para elevar el premio, que es en todo caso, lo que se espera recibir siempre, es difícil aumentarlo “De esto tampoco se obtiene una gran ganancia, porque nosotros somos prestadores de un servicio y por ese cobramos entre uno a dos dólares por quintal y algunos extras, para operar y vivir”, indicó.