La sexualidad en el matrimonio viene desde nuestras formas de hablar, vestirnos y expresarnos; es decir, se debe mantener la comunicación siempre activa. Utilizar ese lenguaje íntimo entre dos seres que conviven juntos, como las caricias y los besos, esa forma abierta de expresarse y darse el uno al otro. Por ello la sexualidad en el matrimonio no es únicamente biológica, sino todo un conjunto de sensaciones y emociones.
El sexo es importante, pero hay que tener siempre presente que no lo es todo. El sexo es el medio que tenemos los seres humanos para compartir, una forma de darnos. Y si lo vemos desde el punto de vista biológico entendemos que es una forma de liberar estrés.
Por su parte, el hombre debe tomar en cuenta que la mujer, al pasar de los tiempos, sufre cambios hormonales que perjudican el apetito sexual. Los embarazos continuos o el hecho mismo de que la mujer tiene períodos de ovulación que afectan la libido; sumado a ello encontramos los trastornos de la menstruación.
También debemos saber que el ser humano responde a través de un proceso sicofisiológico y sexual que muchas veces es atacado por la rutina, el estrés, la presión económica, enfermedades, convencionalismos sociales, en fin, todo aquello que contribuye al deterioro de las relaciones.
No se puede tener relaciones sexuales si no se conoce bien el cuerpo de la otra persona. Saber de los deseos, las formas de cómo les gusta hacer el amor, compartir las fantasías sexuales y discutirlas, le llevará a fortalecer la relación matrimonial.
La influencia de televisión y la pornografía no son positivas, porque es una deformación de lo que verdaderamente es la relación entre un hombre y una mujer. Existen personas que únicamente viendo pornografía conciben estimularse para lograr la excitación. La pornografía es completamente irreal y el matrimonio es lo más real que puede haber en sus vidas. Dentro de las relaciones sexuales se debe ser lo más espontánea posible, no se valen las artimañas superfluas que el mundo externo les ofrece.
RECOMENDACIONES
Reconozca los aspectos que pueden perjudicar su relación.
Alcoba y comedor: Jamás lleve las discusiones o los temas conflictivos a la cama y el comedor. Estos son lugares sagrados que ambos deben respetar.
Explore: Conozca cada detalle del cuerpo de su pareja. No tenga miedo de expresar su sexualidad. Explore con él nuevas sensaciones y nuevas formas de amarse.
Fidelidad: La fidelidad juega un factor muy importante en la relación. La confianza entre ambas personas los lleva a compenetrarse de manera inequívoca y da paso al renacimiento de nuevas y mejores emociones.
Autoevaluarse: Ser críticos y autocríticos en la relación sexual permite abrir los canales de comunicación. Saber lo que le gustó o no le gustó en el momento del acto sexual, forma parte en la superación de problemas.