Carol Munguía
Peritos de laboratorio de averías, explosiones y otros siniestros de la Policía Nacional de Managua, identificarán el tipo de material que estalló la noche del miércoles en el barrio Camilo Ortega, del Puerto de Corinto, que dejó en escombros dos viviendas y tres más quedaron seriamente dañadas.
El estruendo que tuvo un radio de acción de un kilómetro fue causado por la mala manipulación de 40 libras de un material explosivo, que rutinariamente es utilizado por pescadores para la pesca artesanal.
El comisionado mayor Guillermo Vallecillo Ruiz, jefe de la Policía de Chinandega, explicó que por los delitos de lesiones, daños a la propiedad, exposición de personas al peligro y terrorismo se procesará a tres personas.
Los procesados bajo arresto domiciliar fueron identificados como José David Gómez Aburto, Eliza Quiñónez Quezada y Celso Alberto Quezada.
La Policía reportó que a miembros de esta misma familia, que trabajaban ilegalmente en la fabricación de bombas para pescar, les fue cerrada su fábrica por orientaciones conjuntas entre la institución y el Cuerpo de Bomberos de Corinto, ya que por esta peligrosa actividad habían resultado dos personas severamente lesionadas por estallidos involuntarios.
“Serán procesados también por el delito de terrorismo por la tenencia de sustancias explosivas obtenidas de manera ilegal”, apuntó Vallecillo.
Tanto las autoridades policiales como los cuerpos de socorro que auxiliaron en la tragedia ignoran el tipo de material que explotó en el lugar y que dejó devastados los árboles, las viviendas destruidas y artefactos eléctricos inservibles, valorando la pérdida preliminar en unos 200 mil córdobas.
“Para enfriar el lugar utilizamos al menos 400 galones de agua”, aseguró el subteniente Róger Vásquez, quien advirtió sobre la alta temperatura del ambiente después del impacto de la onda expansiva, antes de proceder a revisar el lugar del estallido.
El cuerpo de bomberos encontró 17 cartuchos sin estallar y la técnica de investigación policial encontró nueve más entre los escombros.
Ana María Centeno, quien era la vecina más próxima a la fábrica ilegal de bombas de mecate, perdió su inmueble y sus enseres personales. “Yo ignoraba a qué se dedicaban mis vecinos, son excelentes personas y el dueño de la vivienda es un marino que regresa a su casa cada tres años”, dijo sorprendida todavía de su nueva realidad.
LESIONADA EN ESTADO CRíTICO
Los vecinos corinteños están pendientes del desenlace de dos intervenciones quirúrgicas practicadas a la señora Socorro Quezada, dueña de la vivienda donde explotó el cargamento de pólvora, pues en la unidad de salud el pronóstico es reservado.