- Policía lo remite al juez por robo, mientras prepara mejor acusación por asesinato contra niña de ocho años
José Luis González
Guillermo Ramón Rivera Alvarado quien confesó haber matado a la niña Karla Rafaela Guido Rivera en la comunidad Los Pocitos, de León, fue remitido ayer a los Juzgados, pero por otro delito, mientras la Policía Nacional prepara mejor el caso de tentativa de violación y el asesinato de la menor, el cual presentará este lunes ante el Ministerio Público.
La Policía remitió a Rivera Alvarado, de 21 años y conocido con el mote de “El Sordo”, al Juzgado Segundo de Distrito de lo Penal de Audiencia, a cargo de la juez Zela Corrales, acusado del delito de robo con fuerza cometido en la misma comunidad en perjuicio de la señora Cándida Rosa Mendoza Gutiérrez.
La judicial le dictó al acusado ayer mismo, prisión preventiva y lo remitió a juicio oral y público para agosto. Mientras, las autoridades solicitaron una nueva revisión exhaustiva del cadáver de la menor, para que el forense determine si ésta fue ultrajada sexualmente antes de ser asesinada.
PIDIÓ PERDÓN
El jueves, Rivera Alvarado al confesar el horrendo crimen, descartó que haya violado a su víctima, aunque confió a la Policía que se había masturbado después de acuchillarla varias veces en el cuello. Ayer, en el Juzgado, Rivera Alvarado pidió perdón a la familia de la menor, de la que él es pariente cercano.
La Policía Nacional hizo un llamado a los pobladores de Los Pocitos, León, a fin de establecer si otras jóvenes o adolescentes de esa comunidad pudieron ser abusadas por Rivera Alvarado.
El comisionado Álvaro Herrera, jefe de Auxilio Judicial en León, aseguró que en el peritaje de las muestras efectuado en las uñas del presunto asesino, en su calzoncillo, camiseta y en el arma homicida, se comprobaron manchas hemáticas que coinciden con el grupo sanguineo de la sangre de la víctima.
Explicó que hasta el momento, se descarta la participación de otras personas en este crimen. Herrera aseguró que después de haber ingerido licor en una cantina ubicada en la comunidad Palo de Lapa, se sentó debajo de un árbol de nancite frente a la vivienda de su víctima, esperando a que los ancianos apagaran la luz y se durmieran”, dijo.
El jefe policial agregó que minutos después, el acusado quitó unas tablas del inmueble y penetró al cuarto de la menor, cargándola en brazos; ésta se encontraba completamente dormida.
Sin embargo al haberse alejado unos 40 metros de la propiedad, la menor se despertó, gritó, lloró y pidió auxilio, pero Rivera Alvarado le tapó la boca y le produjo las tres heridas en el cuello. Luego se dirigió 600 metros al oeste de la propiedad, en un área para cultivo de yuca, y se percató que la menor ya estaba muerta.