Perdón

Pedro Rafael Gutiérrez Doña En un discurso con motivo de la celebración del 25 aniversario del inicio de la insurrección sandinista de 1979, Daniel Ortega dijo refiriéndose a la muerte del ex presidente estadounidense Ronald Reagan, que “Dios lo perdone”, pero que éste había cometido crímenes que quedaron impunes, sin castigo. Reagan, en oposición clara […]

Pedro Rafael Gutiérrez Doña

En un discurso con motivo de la celebración del 25 aniversario del inicio de la insurrección sandinista de 1979, Daniel Ortega dijo refiriéndose a la muerte del ex presidente estadounidense Ronald Reagan, que “Dios lo perdone”, pero que éste había cometido crímenes que quedaron impunes, sin castigo.

Reagan, en oposición clara al esparcimiento del comunismo en América, financió a grupos contrarrevolucionarios para luchar contra el avance que iniciaba en Nicaragua, con la revolución sandinista que era apoyada por la Unión Soviética y Cuba, cuando ésta tenía recursos para hacerlo.

Ronald Reagan fue más allá y, a espaldas del Congreso de Estados Unidos, vendió armas a Irán para financiar a los Contras, aferrado a sus principios de borrar el comunismo en la zona. Como resultado de su aventura se cercenaron más de veinte mil vidas, muchas de ellas inocentes como ocurre en las guerras, quedando el rencor y los recuerdos de miles de familiares que perdieron a sus parientes en la cruzada dirigida por Reagan.

En el futuro, a Daniel Ortega le llegará el fin de sus días y le podrán aplicar su misma frase (que Dios lo perdone) porque tampoco podrá escaparse al juicio divino, pues sobre sus espaldas también pesa la muerte de muchos jóvenes que, engañados con el cuento de la revolución, perdieron sus vidas en las montañas y ciudades.

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