- Enfermera asegura que brindan unas 400 consultas diariamente
Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /MATAGALPA
Algunos pobladores de la comunidad Las Tunas, entre Darío y Sébaco, temen porque pueda desarrollarse algún brote de enfermedades, a consecuencia de las deplorables condiciones en las que se encuentran cientos de obreros agrícolas que integran el plantón a la orilla de la Carretera Panamericana.
La enfermera Ana Castro, quien atendía a los campesinos, advirtió que “aquí (en Las Tunas) puede originarse cualquier problema, una epidemia es posible”.
“Como Sistema de Salud hemos captado que cada día incrementa la demanda porque los pacientes presentan más problemas, principalmente de diarrea, micosis (hongos) y dermatitis, porque ellos duermen en la tierra y también aquí hay muchos zancudos. Eso hace que los pacientes lleguen con más problemas. Aquí atendemos unas 400 consultas cada día”, indicó Castro, sin descartar que también hayan atendido a algunos vecinos de Las Tunas.
Según la enfermera, para contrarrestar una posible epidemia, el Ministerio de Salud destinó brigadas para que realizaran fumigaciones en los alrededores del plantón.
Una parte de los obreros se desmovilizó la semana pasada, pero la gran mayoría continúa en el plantón, donde el Ministerio de Salud improvisó un puesto médico para que les brinde atención durante las 24 horas del día.
Los vecinos de Las Tunas, que han vivido esa situación por tres años consecutivos, dijeron no tener quejas del comportamiento de los obreros agrícolas, que en los dos años anteriores habían sido señalados de ocasionar daños en las cercas y huertas en varias propiedades de esta localidad.
Alfredo González dice que este año los campesinos se han comportado mejor, aunque le preocupa que “ellos hacen sus necesidades (fisiológicas) en las huertas y en los llanos”.
Mientras tanto, doña Daisy Castillo comentó que “hasta ahora nadie se ha enfermado aquí en la casa… pero el año pasado se me enfermó uno de los niños y estuve cinco días en el hospital cuidándolo. Eso fue a los pocos días de que ellos se fueron”.
“Lo único es que por los mismos niños que andan allí con ellos uno no les puede negar el agüita para que beban y se bañen. Vamos a ver cómo me salen los recibos, pero ellos (los dirigentes) dijeron que nos iban a dar una ayudita por el agua”, añadió la señora Castillo.
Por su parte, González recordó que el año pasado los campesinos le tomaron una madera que tenía en su propiedad “tal vez para hacer esos ranchos, y aquí, que teníamos unos plásticos, también los agarraron”, resintió
“Este año no han agarrado nada, lo único que a veces andan allí en las huertas y hacen sus necesidades, y también lo del agua que viene a estar pidiendo todo el día”, agregó González.
Para este habitante de Las Tunas los campesinos del plantón tampoco le han ocasionado daños en su propiedad, pero “ahí andan por todos esos llanos y la leña de allí la cogen y los llanitos con tacotales los están dejando pila (arrasados)”.
No todos los pobladores de Las Tunas piensan igual. Don Andrés Alemán Alonso es dueño de una parcela donde se apostó una parte de los campesinos que la semana pasada regresaba a las fincas que tenían en posesión.
“Con lo pobre que soy les cooperé con el agua para que tomaran, para que se bañaran, les apoyé con mi pozo y con el motor para sacar el agua… para mí no hay nada malo que hayan hecho… ellos se portaron muy bien. No sé los demás grupos, de ésos no respondo, pero el grupo que estuvo aquí se portó muy bien”, dijo Alemán.
Los dirigentes de los obreros del plantón sostienen que los productores y otros sectores de la sociedad les han aportado alimentos y leña para evitar daños en las propiedades de los vecinos de Las Tunas.
“Pero vos sabés que aquí es difícil controlar a tanta gente”, dice Margarita López Blandón, dirigente de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC)
“Me imagino que más de algún problema se va a presentar, pero hemos tratado que se presente lo menos posible”, manifestó López.
LAS TUNAS COBRÓ NOTORIEDAD
“Antes no se oía hablar nada de aquí (la comunidad), como que ni siquiera estaba en el mapa”, comentó doña Daisy Castillo Morraz, vecina de Las Tunas, quien reconoce que esta tranquila comunidad alcanzó notoriedad por la presencia de los campesinos.