- Marcha contra la expansión de las drogas en Bluefields se vio diezmada por el miedo de las personas a ser víctimas del narcotráfico
- Las cuatro iglesias asentadas acordaron no asistir a la marcha porque aseguran que asesinos de los policías todavía andan libres
Sergio León C. y Elízabeth Romero
El silencio, la apatía, la indiferencia y la cobardía socavaron a los pobladores de Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), ya que la gran marcha a realizarse ayer por la tarde en esta ciudad sólo fue una movilización estudiantil acompañada por pocos miembros de la Policía Nacional, funcionarios de la municipalidad blufileña y, al menos 40 habitantes locales.
Esta actividad se dio al cumplirse ayer el primer mes del atroz asesinato cometido contra cuatro agentes policiales, acuchillados en el interior de la unidad policial de Bluefields y en la que la población exigiría su esclarecimiento.
La mayoría de la población no marchó, sin embargo quien se hizo presente a la convocatoria del edil costeño Moisés Arana Cantero, “lo hizo con amor por Bluefields”, según valoró una participante.
“Eran más estudiantes que cualquier otra cosa. Yo, a esta marcha, sí vine de corazón. Yo tengo a mi hija y me moriría verla en las drogas. Observé cuando pasábamos por una de las calles que la gente tenía temor. La gente tiene miedo, pero eso tenemos que superarlo para defender a nuestros hijos. La poca gente que vino se salía de la marcha por miedo a que los miraran”, afirmó Auxiliadora Kroshman.
IGLESIA NO ASISTIÓ
En tanto, los pastores de las principales congregaciones religiosas de Bluefields, no asistieron a la marcha contra las drogas, tal como lo afirmaron el jueves, por temor a represalias de narcotraficantes en las comunidades donde éstos laboran.
“Hubo un acuerdo entre los líderes de las iglesias Católica, Morava, Anglicana y Bautista, de no asistir a la marcha. Nosotros no vamos a poner en riesgo las vidas de nuestros pastores en las comunidades. Nosotros no les consultamos a ellos. No tuvimos tiempo de hacerlo”, repitió a LA PRENSA un pastor de una congregación religioso muy conocida en Bluefields.
“Las cosas no están muy claras. La Policía ni siquiera ha esclarecido quiénes mataron a los cuatro agentes en Bluefields, y ¿nosotros vamos a marchar? Esta gente anda libre. No los han capturado y nosotros no les vamos a declarar la guerra”, agregó el religioso, quien por motivos de seguridad omitió su identidad.
ARANA: “MARCHA NO FRACASÓ”
Sobre la poca participación en la marcha pública contra la violencia y las drogas, el alcalde Arana Cantero consideró que la movilización no fracasó.
“Yo no diría que fracasó, porque si no, no se tendría esperanza. Es importante tener esperanza. Creo que hubo temor. Hubo algo que me dijo una señora que tiene expendios (de drogas), de que cuando hay hambre y miseria se tiene que hacer lo que sea para darle de comer a los hijos. Esta señora se justificó de que tiene que vender drogas para poder alimentar a sus hijos”, observó Moisés Arana.
Consultado al respecto, el comisionado Luis Fernando Barrantes, jefe de la delegación policial de Atlántico Sur, justificó que “mientras exista en Bluefields una sola persona que esté en contra de las drogas, en contra de la violencia, de la delincuencia y la prostitución infantil, aquí siempre va a haber un logro y un éxito. Si existe uno, va a existir vida y fuerza para combatir el uso, consumo y tráfico de drogas”.
En horas de la tarde, familiares, amistades y miembros de la Policía Nacional de Bluefields, celebraron una misa en la Catedral Católica, de un mes a los policías asesinados por sicarios todavía desconocidos, el pasado cuatro de mayo en horas de la madrugada en las propias instalaciones de la Policía Nacional.
CORDERO: «HAY CINCO SOSPECHOSOS»
A un mes del crimen de cuatro policías en la unidad preventiva de Bluefields, el director general de la Policía Nacional, primer comisionado Edwin Cordero, confirmó que están detenidos cinco sospechosos con posible vinculación en el hecho sangriento. Sin embargo, esa institución sigue sin conocer cuáles fueron los móviles.
Los sospechosos están detenidos por otros delitos, pero en más de algún caso esperan demostrar su culpabilidad con la comparación de los primeros resultados de ADN de las muestras de personas desconocidas encontradas en la escena del crimen y enviadas a España.
“Vamos a ver si (las muestras de) esos desconocidos coinciden con los que tenemos detenidos. Tenemos muchas esperanzas de que uno de ellos salga vinculado”, expresó Cordero.
Señaló que uno de los principales sospechosos detenidos es Carlos Jasson Patterson, cuyo nombre fue escrito en la pared por una de las víctimas agonizantes, Johnny Dometz Henry.