Consejos anti-estrés

Envejecimiento prematuro, deficiencias en el rendimiento laboral y falta de apetito sexual, son algunas de las consecuencias del estrés Imagine por un momento una persona frente a su computador. Cansada, con los ojos irritados, con la espalda encorvada, ida en el espacio y, como única compañía, una taza de café. Esta persona puede que esté […]

  • Envejecimiento prematuro,
    deficiencias en el rendimiento
    laboral y falta de apetito
    sexual, son algunas de las
    consecuencias del estrés

Imagine por un momento una persona frente a su computador. Cansada, con los ojos irritados, con la espalda encorvada, ida en el espacio y, como única compañía, una taza de café. Esta persona puede que esté pensando en el informe que tiene que entregar a contabilidad, quizás esté pensando en las malas calificaciones de su hijo o la pésima comunicación con su cónyuge. La imagen antes descrita es el cóctel ideal para dar pie a una enfermedad llamada estrés.

Según Marlene Saravia, Master en Sicología y docente del Departamento de Sicología y Desarrollo Humano de la Universidad Centroamericana (UCA), el estrés es un estado de tensión que puede causar enfermedades sicosomáticas. Es decir, enfermedades que son de origen tensional y no de origen psíquico. En caso extremo pueden agotar la energía de la persona y causar la muerte.

“El estrés puede generar en las personas —cuando es reiterado— enfermedades sicosomáticas como el insomnio, problemas de la piel, úlceras gástricas, nerviosismo. Lo cual trae como consecuencia, una menor eficiencia de las capacidades motoras e intelectuales en el individuo que la padece. A su vez, esto va afectar el rendimiento en los puestos de trabajo y ocupaciones diarias que le atañen”, apuntó la especialista.

Saravia afirmó que los métodos para tratar el estrés no están en los fármacos, sino en terapias cognoscitivas, ya que las características que influyen para que una persona tenga estrés, están directamente relacionadas con la personalidad del individuo.

ANTECEDENTES

El estudio que se hace de una persona con estrés comienza desde el análisis complementario de la inmersión en su situación actual, el trabajo, el hogar, los hijos, el medio ambiente, conflictos personales, en fin, se integran los posibles elementos que contribuyen a padecer esta enfermedad.

“Los factores desencadenantes como la exigencia laboral, conflictos con el

cónyuge, separación matrimonial, un hijo rebelde, la inestabilidad laboral, todo ello contribuye a un estado de estrés”, recalcó Saravia.

Sin embargo, no se puede quedar atrás el caso de las personas facilitadoras o transmisoras del estrés, que puede ser que por su carácter conflictivo, poco amigable o en extremo competitiva, genera tensión entre los demás.

En la era del desarrollo del conocimiento y de la tecnología, el componente humano está sufriendo cambios constantes y esto significa que tiene que aprender y desaprender, lo cual crea precedentes para que muchas personas se cargan de estrés ante tal situación.

ENVEJECIMIENTO PREMATURO

Para la doctora Maritza Ruiz Avilés, médico homeopático, de la Tienda Naturaleza, el estrés provoca una aceleración del envejecimiento. Una persona estresada no tiene una buena irrigación sanguínea en sus tejidos, producto de las contracturas musculares.

Las consecuencias de este proceso es la falta de nutrientes que la piel necesita para tener mayor vitalidad y protegerse de las sustancias oxidantes del medio externo. Está comprobado que las sustancias oxidantes del organismo van en detrimento de las células.

“Es ahí donde se observa que a un paciente estresado no sólo hay que proporcionarle terapias anti-estresantes, sino que hay que darle antioxidantes para compensar un poco el daño que provocan dichos agentes”, apuntó Ruiz.

Con respecto al masaje se debe tener mucho cuidado de no hacerlo a diario, porque no se deben presionar los tejidos, ya que se pueden afectar. Una persona con mucho estrés debe recibir masajes dos a tres veces por semana.  

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