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Randy Johnson había conseguido casi todo: trofeos Cy Young, un juego sin hit ni carrera, récords de ponchados y un título de la Serie Mundial.
En su brillante carrera sólo le faltaba una hazaña, la más rara, difícil y preciada de cualquier lanzador.
Y a los 40 años, el consagrado serpentinero se dio tiempo para obtenerla.
Johnson se convirtió en el lanzador más viejo en la historia de las Grandes Ligas que lanza un Juego Perfecto. Retiró en orden a los 27 bateadores para que los Diamondbacks de Arizona vencieran por 2-0 a los Bravos de Atlanta, la noche del martes.
“Un juego como éste es muy especial”, dijo Johnson, cinco veces ganador del Cy Young. “No ocurre con mucha frecuencia”.
“Todo lo que él ha hecho hasta este punto palidece comparado con esto”, dijo el manager de Arizona, Bob Brenly.
Johnson ponchó a 13 oponentes y lanzó tres bolas sólo a uno –Johnny Estrada en el segundo capítulo. Estrada dio tres batazos seguidos de foul con cuenta de 3-2 antes de abanicar.
En las postrimerías del juego, Johnson se sentó estoicamente en la caseta, cabizbajo y con los ojos cerrados, como si durmiera.
“No me sentí agobiado”, dijo el zurdo. “Ganar el juego fue lo más grande e importante”.
Su manager estaba mucho más nervioso. Del sexto inning en adelante, Brenly permaneció inmóvil, sentado sobre el casillero de los bates. Sujetaba el tolete de Matt Kata con los nudillos, siguiendo una de las supersticiones más viejas del beisbol.
“Esta fue una de esas noches en que un atleta superior llega a lo máximo en este juego”, dijo Brenly. “Había un ritmo tremendo aquí. Su concentración, su repertorio, todo fue tan bueno como era posible”.
Cy Young, a los 37 años, había sido el más viejo en lanzar un Juego Perfecto, haciéndolo en 1904.
Johnson no aparentó su edad. Se mostró más fuerte a medida que los innings transcurrían, en una noche cálida en Atlanta.
“No estuvo mal para tener 40 años”, dijo.
SCHILLING LO ELOGIA
Curt Schilling, ex compañero de Johnson en el 2001, cuando los Diamondbacks ganaron la Serie Mundial, observó los últimos dos innings en la televisión.
“Quienes juegan a ese nivel… hacen cosas con las que otros ni siquiera sueñan’’, dijo Schilling. “Se subliman, eso es lo que él hace’’.
Johnson ha recuperado su control, tras pasar por una temporada del 2003 plagada de lesiones, en la que tuvo una foja de 6-8.
“Ha lanzado en forma grandiosa’’, reconoció Schilling. “Yo quisiera hablar con toda esa gente que auguraba el fin de su carrera en el invierno pasado’’.