Adrián Yovanovich, director general de Emercomex

Adrián Yovanovich: “Hay que liberar la energía de una empresa”

Mario José Moncada El consultor mexicano Adrián Yovanovich destaca la necesidad de las empresas, independientemente de su tamaño, de planificar su futuro partiendo de metas claras. Asegura que los acuerdos de libre comercio, los empleados, los recursos y los clientes, son ejes fundamentales Jovial, suelto al hablar, pero un poco esquivo al comentar algunos asuntos […]

Mario José Moncada

El consultor mexicano Adrián Yovanovich destaca la necesidad de las empresas, independientemente de su tamaño, de planificar su futuro partiendo de metas claras. Asegura que los acuerdos de libre comercio, los empleados, los recursos y los clientes, son ejes fundamentales

Jovial, suelto al hablar, pero un poco esquivo al comentar algunos asuntos de su vida personal, Adrián Yovanovich, director general para América Latina

de la empresa Emercomex que se dedica mundialmente a brindar consultorías en el campo de las estrategias creativas y la implementación efectiva de las mismas, habla del reto que tienen las grandes y pequeñas empresas frente a los acuerdos de libre comercio.

Destaca que en este campo los empleados y la capacitación son recursos indispensables si una empresa se propone aumentar su competitividad y lograr la satisfacción de sus clientes.

Entre algunas bromas y una que otra tasa de café, en uno de los salones de un hotel capitalino, este mexicano de ascendencia yugoslava habla de éstos y otros temas.

Su compañía, asegura, ha trabado con “gigantes” como France Telecom, Aol Time Warner y Cementos de México (Cemex)

Tenemos entendido que Emercomex brinda consultorías a nivel mundial para afinar la competitividad de las empresas…

—Emercomex es una empresa que se dedica fundamentalmente a dos cosas: por una parte diseño de estrategias para extender la posición competitiva de las empresas, y en segundo orden el manejo de procesos de gestión, es decir sistemas que le permitan a las empresas implantar efectivamente las estrategias que se están trazando y lograr sus objetivos a mediano y largo plazo.

¿Cuál es la presencia de su compañía a nivel mundial?

—Emercomex es parte de un grupo que tiene actividades en seis países de Europa, en México y con nuestros socios Carrión Asociados & Consultores en Nicaragua. También tenemos presencia en varios países de Centroamérica y Suramérica, así como también en Estados Unidos

¿Cuando hablamos de estrategia empresarial, específicamente de qué estamos hablando?

¿Cómo aterrizamos este

asunto en Nicaragua?

—Para elaborar una estrategia particularmente en el contexto en Nicaragua, se toma en cuenta un entorno con muchas variables que están cambiando: de liberalización, un ambiente más competitivo, más regionalizado, más abierto. Entonces, para gestionar la estrategia básicamente lo que necesitan las empresas son dos cosas: lograr que la organización esté alineada, es decir si tenés algunos objetivos que vas a lograr en tres años necesitás que ahora la empresa esté enfocada en hacer las cosas que tiene que estar haciendo y dejar de hacer lo que no debe estar haciendo, lo que nos quita enfoque para lograr lo que realmente queremos hacer.

En ese sentido ¿cuál es

el papel del recurso humano…

de los trabajadores?

—Precisamente el segundo elemento es movilizar a la organización, es decir que la gente por medio del entendimiento y la comunicación de la estrategia entienda su contribución con mayor claridad, se le recompense por su contribución y de esa manera se libere la energía que existe dentro de una organización, una empresa.

¿Entonces capacitar a los empleados forma parte de la estrategia de una empresa para

desarrollar su competitividad?

—Efectivamente. Hay que prestar atención a este tema, sobre todo en los mercados laborales que, a lo mejor, no han tenido la evolución que idealmente pudieran tener, en donde existen dificultades siempre de encontrar la gente ideal, sin olvidarse de los temas de infraestructura y costos de producción.

En el caso de Nicaragua ¿qué visión tienen del entorno económico, salpicado del entorno político?

—Del entorno político no voy a comentar. Sobre el entorno de negocios, del entorno competitivo, me parece que en Nicaragua existen algunas similitudes con la evolución que ha habido en México y algunas diferencias también. Sin embargo, hay elementos importantes en este momento, seguramente algunos más, en la evolución que ustedes están viviendo: el primero es el proceso de liberalización de los mercados que continúa, con la posibilidad de que ese proceso se vaya acelerando con el Cafta; y en segundo plano lo que es importante para todos los países de ir saliendo de algunos años difíciles del entorno económico, buscando ya el crecimiento

¿Entonces, las empresas deben aprovechar desde ya estas oportunidades?

—Esto es importante porque en la coyuntura de un período de bajo crecimiento, incluso de recesión, en ese tiempo las empresas pudieron haber dejado de hacer las inversiones que debieron hacer. Entonces es altamente importante que, cuando se van enfocando otra vez a un período de crecimiento, hacer las inversiones que deben hacer, recuperar el trecho perdido y estar enfocado en lo que necesitan para lograr la estrategia a largo plazo.

¿Podemos afirmar entonces

que las empresas deben tomar

todo este panorama para planificar su estrategia?

—Creo que estos elementos se combinan para crear un entorno que no es el fácil y en el cual las empresas necesitan idealmente tener claridad sobre dos cosas: cuál debe ser mi estrategia en este entorno complicado, es decir qué hago para estructurar una estrategia que sea robusta, sana, que me dé resultados a largo plazo y luego saber cómo ejecutarla. Por ejemplo, hace algunos años se publicó un estudio en Fortune Magazine, en donde analizaban a 30 empresas de las más importantes de Estados Unidos, y concluían que solamente en el 10 por ciento de ellas se implementaban las estrategias efectivamente. Eso dos elementos son los críticos: tener una buena estrategia y saber cómo ejecutarla.

¿En Nicaragua la gran mayoría de los negocios son pequeñas y microempresas. ¿Cuál es el más recomendable para estos

negocios de cara a los acuerdos

de libre comercio?

—Bien, creo que la problemática de la estrategia competitiva para las Pymes es similar a las grandes empresas, con algunas diferencias. La diferencia fundamental de una pequeña es que tiene dos elementos con los que puede lidiar un poco más que una grande. En una empresa pequeña la información de lo que está sucediendo se transmite con facilidad, y además podemos reunir con facilidad a todos para tomar una decisión, en una sala, todos los días, y ese proceso de alineación en algunos casos tiende a ser más rápido. La contraparte es que no siempre la alineación es fácil, porque debe existir consenso en un grupo ejecutivo y para que exista un consenso la estrategia debe discutirse de una manera abierta dentro de ese grupo ejecutivo.

¿Pero en concreto qué

le recomienda a las Pymes?

—El primer elemento implica que entienda qué es exactamente lo que tiene que hacer para lograr las cosas. Con frecuencia las empresas tienden a medir principalmente los estados financieros, en menos casos tienen medidores de sus clientes y sus niveles de satisfacción. En muchísimos casos, en nuestra experiencia, esos medidores del estado de satisfacción de los clientes son siempre relevantes. Y finalmente muy pocas empresas tienen medidores que buscan extender la satisfacción de la gente dentro de la empresa, tanto sus capacidades, su nivel de movilización y motivación, su aprendizaje y la infraestructura que les permita hacer lo que tienen que hacer.

¿En resumen los empleados son, por consiguiente, piezas claves?

—La estrategia no se logra sino con la gente que está dentro de la organización. Si uno se plantea un objetivo a tres años, por ejemplo, voy a duplicar las ventas, lograr una posición más fuerte dentro de un mercado que se está liberalizando y regionalizando, tenemos al final que estructurar esa estrategia de tal manera como esos resultados financieros y esa fortaleza se traduce en beneficio de los clientes específicos que medimos. Esos beneficios se los damos a los clientes por medio de un entendimiento de los procesos que debemos estar ejecutando con excelencia, lo cual logramos con las capacidades y el aprendizaje de nuestra gente. Así sacaremos adelante a la empresa.

INGENIERO Y CONSULTOR

Adrián Yovanovich nació hace 44 años en el Distrito Federal (DF) en México. Actualmente está casado con una mexicana, pero sin hijos.

Tiene una Maestría y Licenciatura en Ingeniería Química, también otra Maestría en Administración, del Sloan School of Management, del Massachusetts Institute of Technology, de Estados Unidos.

Ha acumulado 15 años de experiencia en consultorías, trabajando en las áreas de estrategia y su implementación, ventaja competitiva y desarrollo organizacional empresarial.

Sus consultorías le han permitido trabajar en los sectores de la industria, telecomunicaciones, computación, recursos naturales, líneas aéreas, productos químicos, petróleo y gas natural; en proyectos tanto en Estados Unidos, América Latina y Europa.

Domina los idiomas español, inglés y alemán, y es conocedor del yugoslavo.

DESDE LA EUROPA DEL ESTE

Adrián Yovanovich recuerda el éxodo que, tras la Segunda Guerra Mundial, emprendieron sus padres a través de Europa, luego a Cuba y finalmente a México, buscando nuevos horizontes.

“Como era la vida en aquel entonces y las distancias enormes, pasaron por Europa unos años, pero finalmente acabaron en México, donde yo nací”, cuenta.

Según dice, a él y sus hermanos sus padres no les enseñaron el idioma yugoslavo. “Más bien lo utilizaron como el idioma de comunicación entre ellos, para que los niños no se enteraran de nada”, dice y ríe.

No obstante, admite que ello fue un incentivo para entender y comprender ese idioma “y por lo tanto no soy experto en yugoslavo, pues es un idioma complicado”.

Rememora que hace seis meses tuvo la oportunidad de visitar Nicaragua por primera vez. “Lo que he visto de Nicaragua me parece muy bonito y ciertamente un tanto más agradable que la ciudad de donde vengo”, añade en referencia al Distrito Federal (DF) de México, que se considera una de las concentraciones urbanas más grandes del mundo, por el orden de los 20 millones de habitantes.

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