Mercedes Peralta y José Luis González
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Desalojan museo en León
Mercedes Peralta y José Luis González
Una división ideológica entre los miembros de la Asociación de Combatientes Históricos Héroes de Veracruz, podría ser la causa principal del lanzamiento a la calle del Museo Insurreccional Luis Manuel Toruño, que ocupaba una pequeña parte del edificio que tiene en posesión dicha organización. La medida provocó una reacción de sus ex líderes.
El desalojo del Museo Luis Manuel Toruño, “Charrasca”, fundado hace unos siete años por Marvin Mendoza González, se produjo ayer en la mañana por un grupo de ex combatientes dirigidos por Benito Santiago Vílchez, presidente de la organización que desde hace veinte años tiene en posesión el inmueble, que otrora fuera el Palacio de Comunicaciones.
Una patrulla policial, al frente de la cual se encontraba el subcomisionado Cristian Hernández, apoyó el desalojo y requisó varios proyectiles de armas de diferentes calibres y una granada de M-16 serie 5-77, y otros artículos que se exhibían en el museo.
Los motivos aducidos por la asociación para solicitar el desalojo, son que Marvin Mendoza González, conocido como “El Chanclazo”, desde hace tiempo le viene dando uso indebido al local, donde presuntamente se cometen actos ilícitos, explicó Vílchez.
La organización alquila la segunda planta del edificio a un colegio privado, cuyos alumnos, según Vílchez, son testigos de conductas poco ejemplares que se producen en el museo, por lo que los representantes de la Asociación solicitaron a Mendoza mejorara su conducta o entregara el pequeño local que años atrás le había cedido César Guido Castellón, presidente de la directiva de turno.
Marvin Mendoza, fundador propietario del museo, negó los señalamientos de Vílchez y amenazó con prender fuego a los objetos del museo entre los que se encuentran fotografías, afiches, banderas, colecciones de periódicos y otros recursos que refieren parte de la historia de Sandino, la dictadura somocista y la guerra insurreccional vivida en León en 1978 y 1979.
“Dicen que soy somocista y como tal voy a actuar. Voy a quemar todo, para que esto se termine y el pueblo juzgue a quienes han lanzado el museo a la calle y destruyeron parte de algunas reliquias históricas, que eran de interés de estudiantes, historiadores y turistas que visitan León”, dijo el “chanclazo”.
Vílchez explicó que originalmente la asociación cedió parte del local al “Chanclazo”, para que instalara su taller de zapatería.
“Con el tiempo abusó, manipulaba el museo para vender marihuana y consumirla en el lugar. Como organización social tenemos que contribuir a la prevención del delito. Le llamamos la atención varias veces, pero sólo obteníamos ofensas comos respuestas”, explicó Vílchez, que justificó así el desalojo.
Mendoza y Guido consideran que el desalojo es motivado por el interés de la asociación de combatientes históricos de negociar el edificio, que el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, asignara al Poder Judicial.
Hasta las primeras horas de la noche de ayer ninguna organización cultural ni partidaria, se había hecho presente al lugar ni conseguido un local para resguardar los bienes del museo, que se encuentran en la calle.
REPUDIO DE LA POBLACIÓN
Una opinión desfavorable para quienes decidieron el lanzamiento del Museo Insurreccional “Luis Manuel Toruño”, emiten ciudadanos que pasan por el lugar y observan los bienes del centro tirados en la acera.
Don Rubén Cuadra Hidalgo (83), pintor y ex docente de la UNAN-León, criticó severamente el desalojo del museo, justamente cuando llegaba a donar una reproducción de un cuadro del General Sandino.
“Es una vulgaridad y falta de cultura lo que han hecho. El que ordenó el lanzamiento es un inculto”, dijo indignado.
El hecho fue criticado también por la ciudadana Isabel Romero Zamora, que consideró le niegan el derecho a los niños de conocer parte de la historia de León.
Francisco Maradiaga Méndez, sindicalista, dijo que lo que hacía falta en el museo era un ordenamiento mejor y comprensión entre la Asociación de Combatientes y Marvin Mendoza, fundador propietario del museo, que niega que en ese local se expenda o consuma droga.