Doctor Jaime Alberto Fuentes Pereira
Días atrás salió en LA PRENSA la queja de una periodista que trabaja en este Diario, referente a su niña de dos años que el 15 de abril fue llevada a emergencia, en horas de la noche, por su papá. Éste le refirió al médico de turno que su hija presentaba fiebre y que desde días atrás tenía problemas de constipación. Es cierto que el paciente tuvo que esperar para ser atendido, puesto que los doctores de turno, el gineco-obstetra y el pediatra, se encontraban atendiendo un parto de emergencia.
Cuando se dan estas situaciones la enfermera que recibe al paciente, si éste presenta algo grave, avisa para que salga el médico de turno y le brinde la debida atención. Como la niña no presentaba ninguna gravedad inmediata no se le reportó hasta que terminó el parto. La atención del parto fue de 11:10 p.m. a 12:00 de la noche. En ese momento fue atendida constatándose 38 grados centígrados de temperatura, no encontrándose ninguna otra alteración en el examen físico, observándose muy buen estado general y adecuado cuidado por parte de su papá, por lo que se decidió no ingresar, ya que no existían criterios para lo mismo, y se les envió a hacer un examen general de orina (EGO) y biometría hemática completa (BHC) en la mañana para la valoración por pediatría, en consulta externa.
Al tener el resultado de los exámenes su mamá la llevó a consulta, pero ya no había cupo para el pediatra que ella quería. Se le informó que otro pediatra estaba disponible pero ella no aceptó, rehusando que otro médico la atendiera, y de forma inadecuada y pública protestó en la sala de espera y se fue sin siquiera haber solicitado oficialmente la atención, ni recurrir a la jefa de consulta externa que siempre está disponible para solucionar cualquier dificultad en esta área.
Revisando la historia clínica de esa niña encontramos 49 consultas entre las que están las especialidades de pediatría, ortopedia y dermatología. Además, aunque no conste en el mismo también fue valorada por urología por problemas urinarios a repetición, lo cual da un promedio de más de una consulta mensual por mes de vida de la paciente, sin que se recoja el antecedente de una sola queja por parte de sus padres, al igual que en el expediente materno son innumerables las veces en que la paciente Margarita Rosales hizo uso de su derecho de recibir atención médica, incluyendo la cesárea de su hija y tampoco existen quejas al respecto.
Aceptamos que existió demora en la atención a la niña cuando fue llevada a emergencia, pero en ningún momento se le negó la atención en consulta externa. Fue la mamá quien rechazó que la viera el pediatra disponible, ya que no es de su agrado. Además ella no utilizó mecanismos adecuados teniendo conocimiento de los mismos por su alto nivel cultural, y de forma incorrecta protestó y se retiró de la consulta.
Viendo el historial de ella y de su hija nos preguntamos si es razonable el escrito en el cual no solamente degrada a nuestro centro sino a las empresas médicas previsionales, y por el acceso que tiene a LA PRENSA ya que es trabajadora del mismo medio le fue publicado sin verificarse.
No vamos a proceder legalmente contra la asegurada, somos una empresa pequeña pero con prestigio y seguiremos esforzándonos por brindar cada día una mejor atención a nuestros asegurados.
Centro Quirúrgico Los Chilamates