Soplan vientos frescos

En Panamá y El Salvador, dos hombres jóvenes de una nueva generación, deben inyectar sangre fresca a la política en una región hastiada de pobreza y políticos corruptos Alberto L. Alemán Los recientes comicios de Panamá y El Salvador trajeron buenas nuevas en el ejercicio de la política centroamericana, al abrir la puerta del poder […]

  • En Panamá y El Salvador, dos hombres jóvenes de una nueva generación, deben inyectar sangre fresca a la política
    en una región hastiada
    de pobreza y políticos corruptos

Alberto L. Alemán

Los recientes comicios de Panamá y El Salvador trajeron buenas nuevas en el ejercicio de la política centroamericana, al abrir la puerta del poder a dos hombres emprendedores de una nueva generación de líderes.

En junio, el empresario radial Elías Antonio “Tony” Saca, de apenas 39 años, asumirá la Presidencia de El Salvador, y en septiembre, el también empresario Martín Torrijos, de 40 años, tomará las riendas de Panamá. Ambos serán investidos después de contundentes victorias que garantizan un sólido respaldo social para sus comienzos.

El hecho no debe escapar a la atención en una región con predominio de partidos tradicionales manchados por prácticas de corrupción y con viejos líderes que anhelan únicamente volver al poder.

En Panamá, el centroizquierdista Martín Torrijos Espino acaba de triunfar basado en una imagen de éxito. Es un hombre de negocios —asesor de firmas internacionales en ramas de comunicación, construcción, agroexportación e industria marítima— y está casado con la exitosa publicista Vivian Fernández. Tiene 3 hijos.

Cinco años atrás había perdido la elección contra la hoy presidenta Mireya Moscoso, afectado por el desgaste del gobierno de su Partido Revolucionario Democrático (PRD).

Saludablemente, evitó ataques personales en la campaña y también supo aprovechar su condición de hijo del ex “hombre fuerte” Omar Torrijos, la figura que recuperó la soberanía sobre el Canal.

Aunque Torrijos sea hijo del general y de joven vino a Nicaragua en la lucha contra Anastasio Somoza, difícilmente podría haber equivalencias válidas entre él y Schafik Handal del salvadoreño FMLN.

Su abrumadora victoria corresponde a un voto de castigo contra el gobierno de Moscoso, el cual tiene una alta percepción de corrupción y a que logró captar el respaldo de los jóvenes, según analistas.

Miguel Antonio Bernal, un analista y fuerte crítico de Moscoso, dijo que el “voto del domingo fue un rechazo a la práctica ‘arnulfista’ de corrupción y nepotismo” (la agrupación de Moscoso es el Partido Arnulfista).

Los panameños difícilmente olvidarán el escándalo que desató el legislador Carlos Afú hace más de un año, cuando sacó en una rueda de prensa un paquete de billetes y denunció que se trataba de un dinero regalado por la aprobación en la legislatura de un proyecto de transporte, industrias y servicios en la provincia de Colón.

Moscoso rechaza que haya apadrinado actos irregulares en su administración, y asegura que cumplió la mayoría de sus promesas, sobre todo, al invertir varios miles de millones de dólares en proyectos sociales.

En sus primeras declaraciones, el Presidente electo llamó a un “pacto social” para combatir la pobreza, descartó el revanchismo y aseguró que piensa tener buenas relaciones con Estados Unidos.

Como lo hizo en la campaña, prometió combatir actos de corrupción, porque “hay esperanza en el electorado de que no se repitan’’, señaló el analista Bernal, quien empero duda que el nuevo gobierno logre erradicarla por completo.

Al menos, Torrijos ya depuró al PRD de la vieja guardia y se rodeó de nuevos elementos.

EL FRESCO ROSTRO QUE SALVÓ A ARENA

En el año 2003 las campanas de alerta sonaron para el gobiernista Alianza Republicana Nacionalista, Arena, de centroderecha.

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) conquistó de nuevo la Alcaldía de San Salvador y la mayoría de todas, y su bancada parlamentaria se convirtió en la más grande. Era el efecto del cansancio con 14 años de gobierno arenero.

Ante el fantasma de una victoria izquierdista en las presidenciales del 2004, el partido eligió a un joven empresario radial, con carisma, grandes capacidades de comunicador, olfato para captar el sentir de la calle y muy popular.

A pesar de provenir de un partido asociado a los escuadrones de la muerte en los años 80, difícilmente podía achacársele a Saca ser un símbolo del pasado. Al contrario, encarnaba un ejemplo de la laboriosidad salvadoreña y del éxito personal.

El error fundamental del FMLN fue la escogencia del ex jefe guerrillero Schafik Handal, líder de la ortodoxia partidaria.

Para la máquina propagandística de Arena, Handal fue el perfecto rival para demonizar. Handal era el pasado, la guerra. Inspiraba temor. La campaña del miedo hizo lo suyo. Estados Unidos —donde viven 2.5 millones de salvadoreños— presionó.

Saca logró crear una imagen personal positiva. Importa el hombre, no el partido, era su mensaje. Lucía dinámico, joven, prometía cambios y libertad, mientras su rival se veía rígido, intolerante, amenazador.

“Su mejor arma fue el poder de comunicación. Y todo liderazgo se ejecuta con comunicación”, escribió El Diario de Hoy, de San Salvador. “Es el Ronald Reagan” de Centroamérica, le llama el académico nica Arturo Cruz.

Sin la mancha de la corrupción, Saca y Torrijos representan una nueva generación de líderes en una región donde el fracaso de la democracia para resolver los problemas más terribles, amenaza con desestabilizar los sistemas políticos. Pero por ahora, sopla un viento fresco que alimenta esperanzas.

GRAN PODER

El futuro presidente Martín Torrijos tendrá en sus manos un poder considerable y gobernará con holgura gracias a una mayoría absoluta.

La alianza de su partido PRD con el Partido Popular (Alianza Patria Nueva), logró más de la mitad de los 78 escaños de la Asamblea Legislativa. Hasta ayer, entre ambos se acercaban a los 40 escaños. Las leyes panameñas pasan usualmente con voto de mayoría. El cambio de la Constitución exige dos tercios de los votos.

Por si fuera poco, a Torrijos le tocará nombrar durante su mandato de 5 años a cuatro de los 9 jueces de la Corte Suprema, a tres magistrados del Tribunal Electoral, a dos importantes procuradores y deberá reconfirmar o sustituir el año próximo al administrador del Canal, Alberto Alemán.

SIN PRECEDENTES

El 18 de febrero pasado, antes de la elección, Tony Saca visitó a la Procuradora de Derechos Humanos, Beatrice de Carrillo, una dura crítica del Gobierno de Arena, el partido de Saca. La funcionaria alabó el gesto, y destacó que en 12 años de existencia de la institución en El Salvador, “es la primera vez que un candidato a la Presidencia o un futuro Presidente tiene esa cortesía”.

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