Ezequiel Ramón Pérez Lezama
Es una vergüenza para Estados Unidos que miembros de su ejército estén humillando, torturando, abusando y hasta matando a personas indefensas que en su propio país no tienen una democracia leal, segura y honesta, ni antes ni después de derrocar al régimen que los gobernaba.
Eso es una violación a la Convención de Ginebra y al derecho internacional humanitario. Los culpables de esa barbarie deben ser sancionados por los altos mandos del ejército estadounidense. Ellos no pueden hablar de democracia cuando sus mismos delegados y representantes son los mayores violadores de la estabilidad social con gente que no conocen la paz sino la guerra, que los ha obligado a vivir en la pobreza, la inseguridad ciudadana, la inestabilidad política, económica y social, cayendo en la peor humillación de extranjeros.