El presidente George Bush se mostró confiado en que coalición está aplicando una estrategia clara en Irak.

EE.UU. completará misión en Irak

Mientras se agudiza la controversia por la difusión de fotos de soldados muertos y las imágenes de iraquíes torturados EFE WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, afirmó que su país “completará su misión” en Irak, mientras se agudiza la controversia por la difusión de los nombres y fotos de los soldados muertos y […]

  • Mientras se agudiza la controversia por la difusión de fotos de soldados muertos y las imágenes de iraquíes torturados

EFE

WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, afirmó que su país “completará su misión” en Irak, mientras se agudiza la controversia por la difusión de los nombres y fotos de los soldados muertos y las imágenes de iraquíes torturados.

“Nuestra coalición está aplicando una estrategia clara en Irak”, dijo Bush en su habitual alocución por radio de los sábados, mientras las tropas de ocupación muestran un comportamiento incierto frente a las ciudades iraquíes de Faluya y Nayaf, controladas por la resistencia.

Hace hoy un año, Bush se trasladó a un portaaviones que retornaba de la operación en Irak y proclamó que había concluido la etapa de combates, y que Estados Unidos había “prevalecido” y obtenido “una victoria” en la lucha contra el terrorismo.

Desde entonces, más de 700 soldados estadounidenses han muerto –500 de ellos en combates– y miles han resultado heridos, y la opinión pública de EE.UU. ha recibido en el último mes los impactos de una resistencia creciente en Irak, el aumento de las bajas estadounidenses y críticas a la política de Bush.

La prensa estadounidense discutió con amplitud las revelaciones de que algunos prisioneros iraquíes fueron torturados por soldados estadounidenses. Las fotografías de un prisionero encapuchado, con cables sujetos a sus manos y de plantón sobre una caja fueron repetidas por los diarios y la televisión.

En la noche del viernes, el popular programa periodístico “Nightline” dedicó 40 minutos a la lectura, por parte de su presentador Ted Koppel, de los nombres de todos los soldados caídos en Irak, tanto en combate como en accidentes.

El gobierno de Bush y el Pentágono han repudiado enérgicamente los maltratos infligidos por algunos soldados estadounidenses a los prisioneros iraquíes, pero la lectura de nombres de las bajas en el programa de televisión trajo algunas condenas de quienes apoyan a Bush.

Una empresa propietaria de 62 estaciones de televisión boicoteó el programa de la cadena ABC e indicó que consideraba la presentación de Koppel como un intento de influenciar a la opinión pública para volcarla contra la guerra.

El senador John McCain, republicano de Arizona y quien pasó cinco años como prisionero de guerra en Vietnam, criticó la decisión de la empresa Sinclair.

Agregó que “no hay razones válidas para que eluda su responsabilidad en un intento por impedir que su público aprecie los sacrificios hechos por los estadounidenses que prestan servicio en Irak”.

Un impacto similar ha tenido la difusión de las fotografías de los abusos cometidos por soldados estadounidenses contra prisioneros iraquíes, sobre el cual el presidente Bush declaró su “profundo disgusto”.

El Pentágono anunció que impondría castigos a los soldados que incurrieron en abusos, pero esto también ha causado otra controversia.

El jefe militar estadounidense en Irak, general Ricardo Sánchez, ha puesto la responsabilidad por los desmanes en la general de brigada Janis Karpinksi, que estaba a cargo de la Policía militar responsable por la custodia de los miles de prisioneros iraquíes capturados desde la invasión en marzo de 2003.

El abogado Neal Puckett, contratado por la familia de Karpinski, indicó que Sánchez y los mandos militares estadounidenses sabían que la Policía militar no contaba con personal y recursos suficientes para hacerse cargo de tantos prisioneros.

“Cuando (Sánchez) supo que habían ocurrido abusos y que había fotografías entendió que habría un gran problema para el Ejército, y ¿“qué mejor manera de resolver un gran problema para el Ejército que echarle la responsabilidad a alguien, aunque no fuera responsable”?, dijo Puckett.

El abogado indicó que todos los interrogatorios de los prisioneros estaban bajo el control de los servicios de inteligencia militar, y no bajo la responsabilidad de la brigada de Policía militar que manda Karpinski.

“Esto no fue un problema de supervisión de la Policía militar”, indicó, y añadió que “fue un problema de supervisión de los interrogadores de los servicios de inteligencia militar”.

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