- Médicos norteamericanos realizan décimo cuarta jornada de cirugías reconstructivas
Carol Munguía
A sus dos años de vida, Iris Centeno, ya es una experta en sufrimiento. A sus once meses fue víctima de un accidente casero que le desfiguró su cara y manos. Hace unos días completó la tercera de una serie de al menos nueve cirugías reconstructivas, que pretenden devolver la sonrisa a su rostro marcado por el dolor de las quemaduras y remediar sus manos.
“Al mecerse en una hamaca cuando tenía 11 meses, su cara y manos cayeron en una olla de frijoles hirviendo”, recuerda su abuela Martha Centeno, al relatar el retorcido destino de esta menor, originaria de la comarca El Conejo, jurisdicción de Nueva Guinea.
La pequeña Iris fue sometida a una cirugía de manos, practicada por el doctor John Labelle, miembro de la décimo cuarta brigada de médicos norteamericanos, pertenecientes a Interplast, que colaboran con la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen).
“Antes la niña fue intervenida para reparar la quemadura de la cara y ahora se le restauran y separan las manos, pero amerita someterse a cirugías para devolverle la sonrisa”, dijo el doctor Labelle.
Labelle, un galeno retirado que presta sus servicios voluntarios y gratuitos a Interplast, lamentó los casos que ha tenido a la vista, tras indicar que de los 19 países donde requieren de su labor voluntaria, es la primera vez que observa una bien organizada red de cooperantes nacionales, en referencia a Aproquen.
El médico dijo que los cirujanos plásticos como el doctor Mario Pérez y Humberto Briceño, originarios de León, son médicos que lo han dejado impresionado por sus conocimientos en la rama de la cirugía reconstructiva.
SOLIDARIDAD
Tatiana Pastora, representante de Promoción de Desarrollo Aproquen, pidió a los nicaragüenses de buena voluntad cooperar con la causa, donando sus millas, enviando donativos o depositando lo que sea su voluntad, a la cuenta de la asociación.