Alberto L. Alemán Aguirre
Centroamérica está llena de problemas sociales, viejos y nuevos, pero especialmente de preocupación son los que afectan a los niños, en particular, el de la explotación sexual y la prostitución de los menores a manos de despiadados criminales.
Preocupantes además son las deficiencias en la guerra contra el fenómeno.
Vale la pena llamar la atención a las informaciones divulgadas esta semana por la ONG Casa Alianza, que escandalizan y que deben obligar a una acción del público y a los gobiernos.
De acuerdo al organismo, al menos 45 mil niños centroamericanos son obligados a cometer delitos o a prostituirse.
“Nuestras investigaciones establecen que muchos de esos menores son hondureños, pero también hay gran cantidad de ellos de Guatemala, El Salvador y Nicaragua”, declaró José Manuel Capellín, director en Tegucigalpa de la organización humanitaria norteamericana (Casa Alianza es subsidiaria de Covenant House, de Nueva York).
El fenómeno se liga a otro: la emigración ilegal a Estados Unidos. El cautiverio y el infierno de esos niños comenzó cuando solos o con sus padres emprendieron el camino hacia “el sueño americano”.
Hay muchas tareas pendientes, falta de coordinación y lentitud.
Hace unos días, el organismo afirmó que “las acciones de los países latinoamericanos para combatir la Explotación Sexual Comercial de la Niñez (ESCN) se realizan de forma paralela, con escasos intercambios o colaboración sistemática entre países, y muy lentamente”.
Estas informaciones se desprenden del informe último de la ECPAT, una red mundial de organismos y personas que luchan contra la explotación sexual comercial de la niñez. Destaca la ECPAT que muy pocos países han desarrollado un Plan Nacional de Acción (PNA) contra ese fenómeno.
El Salvador cumple con los requisitos, es decir, tiene un PNA y hay asignaciones presupuestarias. Nicaragua presentó su plan apenas en enero de 2004. En el resto, las cosas se presentan así:
Costa Rica, Guatemala y México no cuentan con una asignación presupuestaria definida para ejecutar sus PNA.
Costa Rica, uno de los diez países en América Latina que cuentan con un PNA, no dispone de una investigación preliminar sobre el tema de la ESCN y no incluye el tema de la Trata de Niños, Niñas y Adolescentes en sus estrategias para proteger a la niñez.
La niñez es un tesoro del futuro. Desatender esta tragedia es comenzar a echar los palazos sobre su tumba.