Sammy Sosa fue firmado por sólo tres mil dólares y ahora es uno de los peloteros mejor pagados del beisbol.

Grandes decepciones

Dominicanos que supuestamente no podían fallar, pero fallaron Tomado del Listín Diario Santo Domingo Tenían la etiqueta de que no podían fallar, pero fallaron. El lanzador Ricardo Arámboles, los infielders Josephan Benhardt, Julio Guerrero y otros prospectos dominicanos que han logrado bonos millonarios aquí para pasar al profesionalismo tienen un denominador común: todos han fracasado […]

  • Dominicanos que supuestamente no podían fallar, pero fallaron

Tomado del Listín Diario Santo Domingo

Tenían la etiqueta de que no podían fallar, pero fallaron.

El lanzador Ricardo Arámboles, los infielders Josephan Benhardt, Julio Guerrero y otros prospectos dominicanos que han logrado bonos millonarios aquí para pasar al profesionalismo tienen un denominador común: todos han fracasado o están en vía de ello.

Andy Marte, a quien los Bravos firmaron por 600 mil dólares en el 2001 es el principal prospecto de la organización, y Adriano Rosario, parece que serán las excepciones que confirmarán las reglas.

Otros, como Willy Mo Peña, Willy Aybar, Jerry Gil, Pedro Liriano, Enrique Cruz, Irvin Joel Guzmán y Anderson Amador tienen el reto de justificar los jugosos bonos que recibieron.

El repentino cambio de pobre a millonario no ha resultado —ni resultará— fácil de asimilar por jóvenes que en su gran mayoría tienen escasa instrucción y que, a fin de cuentas, resolvieron de un plumazo el futuro de ellos y de sus familias.

La primera medida tomada es plausible. Antes de tirar la primera bola como profesionales casi todos pudieron hacer realidad el sueño de comprarle a sus padres una confortable vivienda.

Origen del problema

En el segundo paso también hubo y —sigue habiendo— coincidencias, pues casi todos, adquirieron lujosas jeepetas para deslumbrar en los humildes sectores de procedencia de la capital como del interior.

Como ha sido una constante, hay consenso en que ahí está la génesis del problema porque desde que se montan en esos modernos vehículos suelen reducir las horas que pasan en el estadio y la pasión por el deporte que les hizo millonarios también comienza a disminuir.

De hecho, a Francisco de la Cruz, a quien la organización de los Yankees firmó por 800 mil dólares a mediados del pasado decenio, fue bautizado como ‘Jeepetón’ en su natal San Pedro de Macorís.

Lo más lejos que De la Cruz llegó fue a clase A. Hoy reside en Tampa y labora en una compañía que da servicio de televisión por cable.

‘‘Ninguno de los jugadores dominicanos que han firmado por más de 200 mil han llegado a ningún lado’’, señaló Orlando Díaz, ejecutivo de la Liga de Verano de Repúbica Dominicana.

‘‘Desde que consiguen un bono grande no quieren coger sol porque pica mucho, se disgustan cuando se les manda a buscar una pelota’’, manifestó Neftalí Cruz, quien apuntó que Juan Marichal, Rico Carty, Manuel Mota y los hermanos Alou ‘‘picaban hasta piedra’’ para entrenar.

‘‘Muchas veces, estos muchachos se ven con tanto dinero y no se dan cuenta que esto es solamente el primer escalón y que tienen que seguir trabajando fuerte para establecerse en las Mayores’’, expresó Junior Noboa, jefe de scout para Latinoamérica de los Diamondbacks .

TESTIMONIOS

‘‘Hay muchachos con mucho talento, pero que no tienen nada en la cabeza y por eso hay que tener mucho dinero para dar un gran bono’’, dijo Ramón Peña, supervisor de scout para América Latina de los Tigres de Detroit.

‘‘Además de las buenas condiciones, hay que tener en cuenta el comportamiento e inteligencia del muchacho, que sea de familia y que lo primordial de él sea la pasión por el juego’’, indicó.

En este país son muy pocos los peloteros que tengan todas esas condiciones juntas’’, apostilló Peña.

Los palmarios ejemplos de Alex Rodríguez, Manny Ramírez, Moisés Alou, Albert Pujols y Carlos Peña muestran claramente que no suele ocurrir lo mismo con aquellos peloteros dominicanos residentes en Estados Unidos que han recibido jugosos bonos al momento de estampar su rúbrica.

‘‘Con los de Estados Unidos no ocurre igual, porque se crían con todo, no les falta nada y por eso no se les suben los humos a la cabeza’’, explicó Pablo Peguero, quien tras más de tres décadas vinculado a la franquicia de Los Dodgers, ahora está laborando como scout de los Gigantes de San Francisco.

PIAZZA, UN EJEMPLO

Pablo Peguero, scout de los Gigantes, refiere el caso de Mike Piazza, quien proviene de una acaudalada familia.

Tras ser firmado por los Dodgers a finales de la década del 80 el prometedor receptor fue enviado al país para que desarrollara su potencial en la Academia de Beisbol Campo Las Palmas.

El padre de Piazza proveyó a los ejecutivos de los Dodgers en el país de una tarjeta de crédito para que los fines de semana sacaran a su vástago a recrearse.

‘‘Piazza nunca quiso ir a ningún lado porque prefería mantenerse en la Academia con el resto de los muchachos’’, relató Peguero.

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