Candidatos y promesas

Mario Ruiz Castillo

Al acercarse el período de elecciones nuevamente los politiqueros inician sus promesas zalameras y abrazos a todo el mundo. Creo que estamos ya más maduros, más politizados y las alabanzas y autohalagos a uno u otro candidato, sin bien pueden influir en nuestro ánimo, estoy convencido que cada cual votará no por los colores de un partido, sino por la persona que considere servirá a los intereses comunales y nacionales en su caso.

Digo lo anterior porque hay candidatos de candidatos y como si estuviésemos en la Luna, algunos se atreven a prometer nuevamente, sin acordarse de que hicieron en el pasado promesas que no cumplieron; creen que nos hemos olvidado y somos amnésicos.

Existe una gran diferencia entre el postulante a un cargo y el funcionario electo, este último cree que se le debe pleitesía, ignorando que es un servidor de todos y se debe a todos y correspondería estar a la orden de todos los ciudadanos.

Hay por ahí un alcalde con aspiraciones presidenciales, a quien vecinos de un reparto le han enviado cuatro cartas, solicitándole la limpieza, cuido y ornato de un parque, dado que el terreno en que está ubicado y se dice llamar parque “José de la Cruz Mena”, es un basurero, nido de delincuentes y sitio propicio para todo acto de vandalismo. El alcalde ni siquiera se ha dignado a contestar las cartas, siendo ello una obligación constitucional, mucho menos hacer algo por el sitio que se dice es un parque.

Si las normas de urbanismo, exigen dejar en cada reparto terrenos para espacios verdes o parques, lo menos que podrían hacer los alcaldes es darles el mantenimiento, y no alquilar a comerciantes las vías peatonales e incluso vender lotes de estos lugares que supuestamente están destinados a la recreación y oxigenación de las zonas urbanas.

Cada vez que se toca este tema, sale la excusa de que no existe suficiente presupuesto, ¿acaso se necesitan miles para sembrar y mantener árboles? ¿Por qué no hacer alianzas con escuelas, movimientos ecologistas, con el vecindario mismo y crear verdaderamente ambientes recreativos naturales? ¿Será que no es ningún negocio, y por ello no proliferan parques ecológicos, nada más cuando hay licitaciones, tráfico de influencias y adjudicaciones amañadas?

Si un alcalde es inoperante e incompetente o parece serlo, si todo el Presupuesto se va en administración, incapaz siquiera de limpiar y hacer ambientes agradables acordes con la naturaleza, de la gran cantidad de lotes vacíos, sucios, guarida de pandillas e indeseables; si permite que la basura se acumule en detrimento de la salud pública en estos lotes polvorientos y malolientes; si ni siquiera se toma la molestia de contestar a sus ciudadanos quienes le pagan su salario y a quienes supuestamente debe rendir cuentas ¿cabe la interrogante y duda si de que tendrá la capacidad necesaria para manejar los destinos de la nación?

En el reciente pasado ya existió un precedente, creo que no volveremos a tropezarnos con la misma piedra. Si nos equivocamos de nuevo, sólo será nuestra culpa.

El autor es abogado

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