- Campesinos de tres comunidades de Somotillo advierten que destruirán con explosivos desvío de las aguas del río Negro
Carol MunguíaCORRESPONSAL / CHINANDEGA
Líderes de tres comunidades de Somotillo amenazaron con destruir con explosivos las obras que realiza el gobierno hondureño sobre el río Negro, luego de retirarse una comisión interinstitucional que inspeccionó “in situ” las denuncias de los pobladores norteños.
Marcos Ruiz, en nombre de los 3,500 habitantes de las comunidades de Palo Grande, Santa Paula y Jícaro Bonito, amenazó además con bloquear la Carretera Panamericana, si el Gobierno nicaragüense no resuelve en 12 días, el viejo conflicto de desviación de las aguas de esa cuenca hídrica.
“Nos sentimos aislados de la decisión de las autoridades nicaragüenses que no visitaron a las comunidades nacionales antes de sentarse a realizar estudios con la parte hondureña, dijo Arsenia Gómez, campesina que no se explica porqué no hubo solución al problema de escasez de agua en las comunidades desde que comenzaron las obras del vecino país.
Haciendo eco de la decisión de los comunitarios, el alcalde de Somotillo, Luis Pineda, anunció que realizarán marchas ante la Asamblea Nacional y la Presidencia de la República y no descartó, la toma de edificios públicos.
En el punto limítrofe en el que Nicaragua comparte frontera con Honduras, se construye un proyecto perteneciente al gobierno hondureño, destinado a tomar el 20 por ciento del caudal de agua del río Negro en época de invierno.
Los trabajos dirigidos por la empresa Tectisa, que tienen un valor de 12 millones de lempiras, consiste en la construcción de 400 metros de cortina de piedra y más de dos kilómetros de muro de tierra, que permitirá que el agua pase hacia plantíos de melón y proyectos camaroneros y agrícolas de la iniciativa privada hondureña.
A LA DEFENSIVA
El empresario hondureño, Andrés Larrizaba, socio de una plantación de 1,500 manzanas de cultivo de melón, al otro lado del río, defendió las obras asegurando que el caudal corría en un 90 por ciento en territorio hondureño antes del huracán Mitch.
“En qué les afecta que una derivación de un tres por ciento del volumen del caudal cuando el río tenga agua, si ahora lo tienen en un 100 por ciento”, dijo Larrizaba, quien dijo representar los intereses de los afectados.
El productor expresó que los terrenos donde se cultiva melón de exportación, son terrenos pertenecientes a 240 campesinos hondureños, quienes reciben ingresos por esa operación de alquiler y comentó que si se detienen los trabajos por la oposición de los campesinos, en nada les perjudicaría, porque la siembra de melón es de humedad.
GOBIERNO SIN OPINIÓN
Una comisión interinstitucional de Nicaragua, encabezada por el doctor Julio Saborío, director de Territorio y Soberanía de la Cancillería de Nicaragua conoció ayer de los planes que lleva adelante el Gobierno de Honduras en el río Negro, obras denunciadas por la Alcaldía y comunidades de Somotillo.
“Una opinión no tenemos, dijo Saborío a LA PRENSA, porque la información y verificación en el terreno debe ser procesada por el equipo de Nicaragua y la decisión podría ser conocida en una semana más”, enfatizó.
“Nicaragua, estará pendiente del recurso hídrico y los recursos naturales. La población civil es sumamente importante para el Gobierno y el equipo valorará si estas obras tendrán o tienen algún efecto negativo al otro lado de la frontera”, enfatizó Saborío.
MERMANDO FUERZA DEL RÍO
El ingeniero Miguel Tosta, presidente de la Comisión de demarcación de la Cancillería de Honduras, defendió la posición de su país afirmando que el río Negro es internacional, que los trabajos se realizan en su territorio y que las mismas obedecen a detener la violencia del caudal del río en invierno sobre los proyectos de empresarios nacionales.