Sergio Vélez Astacio
Cuando la mente del hombre se abre a una nueva idea, nunca vuelve a su dimensión anterior.
Oliver Wendell
Quise iniciar con ese pensamiento porque creo que el nuevo camino que a partir de hoy comenzará a andar mi hija Kristel, es exactamente como las ideas: se construyen, se hacen viejas pero perduran, y si desaparecen es para dar paso a otras nuevas.
Kristel ha logrado finalizar la primera etapa del largo pero gratificante camino del conocimiento, y está por iniciar otra, en la que encontrará cosas nuevas que la sorprenderán, y las que ya conocía tendrán en perspectiva una dimensión distinta; algunas de ellas las empezará a ver pequeñas y otras menos grandes de lo que aparentaban ser.
Por ejemplo, cuando yo estaba en el colegio tenía la sensación de que era enorme, y cuando regresé a él, de visita, lo percibí sumamente pequeño. Siempre lo recuerdo de forma muy especial, pero con una perspectiva distinta. Así, en algún momento del camino ella lo va a sentir, pero jamás lo olvidará.
Es como lo que hoy experimenta con ella misma: el niño que lleva por dentro se está transformando en adulto y esa metamorfosis asusta; en algunos momentos se vuelve complicada de comprender, pero ese mismo niño le ayudará a superarlo. Con el tiempo logrará la transformación completa y el niño que le dio paso al adulto siempre vivirá en su interior.
La felicito por sus logros, me siento orgulloso de tenerla, respeto y admiro la forma congruente en que ha podido conducirse todo este tiempo, pero sobre todas las cosas la amo y le aliento a agitar sus alas fuertes, tan fuertes hasta alcanzar las estrellas, el sol y más allá: la conquista de sus sueños.