En sus anteriores combates Ricardo Mayorga hasta comió al momento del pesaje. Ayer, quedó lejos de la categoría.

“Fue inevitable”

Garibaldi atrapado por el agobio Edgard Tijerino M.Enviado especial/Nueva York Qué pequeño e indefenso vi a Rigoberto Garabaldi tratando de explicar la insuperable complicación del sobrepeso, que en un inicio sacó de la cartelera del Garden a Ricardo Mayorga mientras las negociaciones continúan. “Pensamos que podíamos lograrlo, pero un mes de preparación fue muy poco. […]

  • Garibaldi atrapado por el agobio

Edgard Tijerino M.Enviado especial/Nueva York

Qué pequeño e indefenso vi a Rigoberto Garabaldi tratando de explicar la insuperable complicación del sobrepeso, que en un inicio sacó de la cartelera del Garden a Ricardo Mayorga mientras las negociaciones continúan.

“Pensamos que podíamos lograrlo, pero un mes de preparación fue muy poco. Necesitábamos más tiempo. Fue un problema inevitable, con el cual coexistimos en las últimas semanas”, dijo el entrenador canalero, sin levantar la vista, tan pálido como Mayorga, masticando amargamente sus palabras.

“Él nunca fue welter y su metabolismo ha cambiado mucho. Si peleó en 147, fue por las circunstancias, pero no podía mantenerse en ese peso. Lo sabíamos todos, pero como se coronó y se mantuvo, llegamos a considerar que podría seguir”, agregó.

Para el adiestrador, no fue la tragedia de un instante.

“Batallamos largo tiempo, pero el progreso era lento, sin muchas esperanzas, y cuando aceleramos más, comprobamos que era imposible. Por eso es que Ricardo rechaza las dos horas para seguir exprimiéndose”

Siempre pudo entrar en el peso welter. ¿Qué fue lo diferente ahora? ¿no fue el entrenamiento lo suficientemente exigente?

“Claro que entrenamos fuerte en todo momento. Yo no lo descuidé. Siempre me entrego al boxeador como si fuera mi hijo y así lo hice. Los dos cumplimos pero era una misión imposible hacer las 147 libras”

La disciplina de Ricardo para enfocarse. ¿Se vio hasta última hora?

“No. Ricardo se ha portado muy bien siguiendo las instrucciones. No tengo queja de él”

¿Por qué tan evasivo en esta ocasión? ¿tratabas de no enfrentar el problema con el periodismo?

“Yo estuve concentrado en el trabajo con Ricardo, y no quería distraerme. Era algo muy serio y no podía perder tiempo. Además, hay dificultades que sólo se tratan entre la gente del equipo para evitar mayores complicaciones”.

¿En algún momento pensaste que podría hacer el peso, o nunca le diste forma a esa posibilidad?

“La balanza se convirtió desde muy temprano en un enemigo feroz, y lo sabíamos. La echamos toda en esfuerzo, pero no se pudo”.

Es la tarde gris y triste pero el mar no viste de terciopelo como lo grafica Rubén. Del abismo, se levanta el lamento de Rigoberto Garibaldi: “Fue inevitable”.

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