Origen

J. Aníbal Gallegos San Juan de Oriente es el epicentro de los pueblos sur orientales de Masaya. Está ubicado en la cima de la laguna de Apoyo, a unos 600 metros de altura sobre el nivel de ésta. Goza de un clima fresco y según la historiografía fue fundado bajo el dominio de colonizadores españoles […]

J. Aníbal Gallegos

San Juan de Oriente es el epicentro de los pueblos sur orientales de Masaya. Está ubicado en la cima de la laguna de Apoyo, a unos 600 metros de altura sobre el nivel de ésta. Goza de un clima fresco y según la historiografía fue fundado bajo el dominio de colonizadores españoles en 1585.

Cuando llegaron a esta tierra los colonizadores españoles encontraron dos grandes tribus: los Nicoya y los Potosme. El dominio de estas tribus limitaba al Norte con Monimbó y por el Sur con el cacicazgo de Diriangén, por el Este con la laguna de Apoyo y por el Oeste con los Niquiranos, Niquinohomo.

Los constructores del templo colonial fueron los maestros españoles Gervasio Gallegos, de Galicia, y Juan de Bracamontes, de Peña Aranda y Bracamontes. Según datos inscritos en algunos lugares de la antigua Iglesia que se conservaban antes del terremoto del 2000, la construcción fue finalizada en 1617. En algunas piezas sagradas, inscripciones en latín y hebreo indican que fueron confeccionadas en la provincia de la Concepción, España, y que la imagen de San Juan Bautista fue embarcada en el puerto de Barcelona, rumbo al Puerto de Nicaragua, hoy municipio de El Realejo.

Investigando la historia de este pueblo en el que nací, encontré documentos que datan de la Colonia en los que se demuestra que los habitantes originales llamaban a los pueblos de los valles Namotiva: Diriomo, Diriá, Namotiva, Nicoya, Potosme, Niquinohomo, Nandasmo y Monimbó.

Según arqueólogos de renombre, como el hermano Heriberto María quien excursionó muchas veces los contornos de este antiguo pueblo, el origen del nombre de San Juan de Oriente, antes San Juan de los Platos, se remonta a los primeros pobladores, quienes confeccionaban sarcófagos, ánforas, tinajones, piedras de moler, ollas, cazuelas, jarros, tazas y platos de barro, con los que abastecían a sus vecinos de los valles Namotiva.

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