RAAS: saqueo bajo la bandera autonómica

Ronald Hill Á[email protected]

Excelente es el calificativo que los costeños debemos dar a los tres reportajes especiales publicados por LA PRENSA, el 13 del corriente mes, en relación a los diferentes actos de corrupción que se han dado en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), por parte de las autoridades regionales; principalmente porque dan a conocer hechos reales y concretos de abuso de poder y bienes del pueblo costeño en beneficio de individuos que se han lucrado por varios años y aún continúan figurando en cargos públicos. Se trata de denuncias concretas y a la vez asumidas por los protagonistas.

¿Cómo es posible que un proyecto tan hermoso que llama a la “unidad en la diversidad”, materializado en la autonomía de las regiones de la costa Caribe pueda ser tirado por la borda por este tipo de personas y actos? ¿El proceso autonómico en la RAAS propicia las condiciones para que la corrupción se de con mayor facilidad? ¿Los representantes electos por las comunidades y grupos étnicos según circunscripción electoral han sido víctimas de algún “embrujo” que los deja ciegos por parte de estos funcionarios? ¿En los actos de corrupción señalados han estado implicados funcionarios de las diferentes instancias del gobierno central y partidos políticos que los han propiciado? Las respuestas de seguro son positivas.

La autonomía, señalé en su momento, se encuentra en crisis. No sólo la autonomía como tal sino también la sociedad costeña en su conjunto. Han sido siglos de marginación y abandono de los gobiernos centrales que van desfigurando la sociedad más rica en diversidad de grupos étnicos y recursos naturales que deberían ser orgullo de la nación entera. El gobierno central tiene una alta cuota de culpabilidad en esta situación que llena de vergüenza a los costeños y al pueblo nicaragüense. Esa autonomía que hoy se ha convertido en la bandera que cubre los actos de corrupción, debe rescatarse y llenarse de nuevos brillos porque es un proyecto hermoso que lleva esperanzas al pueblo costeño.

Declarar que “la costa es una tierra de locos y corruptos” es lo más infame que un costeño puede decir de su propio pueblo, es traicionar a ese pueblo abandonado, explotado por siglos y que se encuentra con los índices de desarrollo humano más bajos del país. Es aprovecharse de los bajos niveles de educación de la inmensa mayoría de los pueblos indígenas para cometer todo tipo de fechorías en nombre de ellos y del proceso autonómico. Este tipo de funcionarios regionales debe desaparecer porque ya no llena las aspiraciones del pueblo costeño, ya no representa sus intereses por muy corderitos que ellos aparentan al profesar la fe y realizar cultos religiosos. Al pueblo costeño ya no pueden seguir engañándolo.

En décadas pasadas el saqueo de los recursos se realizaba por compañías extranjeras en contubernio con funcionarios del gobierno central, en las que las mordidas les quedaban a éstos, principalmente senadores representantes del entonces departamento de Zelaya. Hoy la historia se repite pero por funcionarios que actúan en un espacio más reducido y que viven la cotidianeidad con los ciudadanos de la costa. Las autoridades judiciales de la RAAS no tienen argumentos válidos para justificar la impunidad ante estos actos de corrupción: falta de tiempo, demasiado trabajo, ataque cardiaco, etc., ninguno de esos argumentos tiene validez. La incapacidad, la carencia de ética profesional y la influencia partidista están a la vista en la retardación del proceso judicial en contra de los funcionarios corruptos.

El siglo XXI abre los espacios a la participación ciudadana para estar atentos a los diferentes actos y políticas públicas que afectan a los ciudadanos de un municipio, una región como la RAAS y a un país como Nicaragua en que los actos delictivos están a la orden del día. Más aún tiene validez en una región donde se vive un proceso autonómico. No vale quedarnos con la frase del editorial de LA PRENSA: Corruptos, ¿y qué? La sociedad civil organizada de la RAAS, el Comité de ONG, las organizaciones de costeños existentes en el país, debemos hacer presión para que esos corruptos sean procesados por el bien y el futuro del proceso autonómico. Es la hora de enarbolar la bandera de la autonomía para que deje de cubrir a funcionarios corruptos por el bien de todos los costeños y el mismo país.

El autor es zootecnista, Nueva Guinea, RAAS.

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