En letra pequeña

Fabián Medina

VENADITO EN SU HUERTA

Al suave, al suave, arnoldistas y danielistas están llevando a Bolaños a su huerta. A la juez Méndez le toca nuevamente arrear al venadito, y de ser necesario, darle el tiro de gracia. En esas cosas, ella es una profesional. La pregunta es: ¿hasta dónde va a aguantar Bolaños si liberales y sandinistas deciden de verdad meterlo en la cárcel, que sí tienen el poder para hacerlo?¿Lo veremos negociando su libertad o pagando el precio de su derrota tras la rejas?

TERCIA

De aquel lado de la cancha están los votos suficientes para desaforar a quien quieran, el Poder Judicial completito, un vicepresidente presto para sustituirlo, y del otro lado, está la comunidad internacional, Estados Unidos incluido, los empresarios, la opinión pública, ¿el Ejército?… ¿A quién se apunta en esta tercia?

CÁNCER

Casi todos estamos de acuerdo que Nicaragua sufre un cáncer: Arnoldo Alemán y Daniel Ortega. El gran problema es que estamos sentados esperando que el cáncer se cure solo. Y eso nunca pasa. Como todo cáncer, se necesita un tratamiento radical para contenerlo o extirparlo. A veces, incluso, es necesaria la amputación de un miembro, para salvar la vida. Y en ese punto estamos como país.

COBARDES

Sabemos el mal, y sabemos el remedio. Sólo que, cobardes que somos, no lo queremos tomar por amargo que es. Es que ya estoy viendo a estos mismos empresarios que hoy denuncian que Nicaragua es rehén de dos caudillos, acuerpando a uno de ellos sólo para que no gane el otro, ignorando que al votar por uno de los caudillos se vota por la vida de ambos.

BOTÍN

El último quiebre de la Policía ha sido el mejor de todos. Poco provecho sacamos cuando se captura alguna tonelada de cocaína que luego hay que quemar. Ahora hay un botín de 750 mil dólares, que si resultan genuinos podrían resolver muchos de nuestros problemas.

REPARTO

Como aún no se está claro del destino que se le debe dar al dinero capturado en delitos de narcotráfico, la Policía y Aduanas insistirán en que al dinero se le trate como “mercancía”, porque según la Ley sobre Defraudación y Contrabando Aduanero, el producto de “las mercancías decomisadas” se distribuye así: un tercio para el denunciante, un tercio para los capturadores y un tercio para Aduanas. O sea, que si hubo chivatazo, esa persona recibirá más de 250 mil dólares cuando haya “sentencia de última instancia”.

TIRO POR LA CULATA

El clavo es que conociendo a nuestros jueces, y valorando el tamaño de los peces capturados, es bastante probable que al final los reos queden libres por falta de pruebas y se asegure, que lo encontrado en la llanta de la camioneta era dinero de bolsillo escondido ahí para evitar robos. Y si eso pasa, será el Estado quien deberá devolver el dinero más un ocho por ciento de interés anual acumulado desde su captura hasta la devolución. Así lo establece la ley.

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