En Nicaragua las opciones laborales se han escaseado.

Falta de empleos, la causa de la “huida”

Gabriel Sánchez Campbell yMario José Moncada Para Alejandro Mansell, directivo del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) el problema de la inmigración se podría recrudecer aun más si no se crean los empleos necesarios para solucionar las necesidades de la gente. No obstante, en el país se están creando nuevos sectores y empresas que […]

Gabriel Sánchez Campbell yMario José Moncada

Para Alejandro Mansell, directivo del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) el problema de la inmigración se podría recrudecer aun más si no se crean los empleos necesarios para solucionar las necesidades de la gente.

No obstante, en el país se están creando nuevos sectores y empresas que están incidiendo de forma positiva en la economía, aunque no ha sido lo que se espera, como en el caso de la generación de empleos de maquila. Sin embargo considera que esta situación se debe a la inestabilidad política del país, lo que repercute en la estabilidad económica.

Alberto Cortés, investigador nicaragüense sobre el tema de las migraciones y residente en Costa Rica, señala en una ponencia presentada en el Primer Congreso Latinoamericano de Ciencias Políticas celebrado en España en junio del 2002, que durante el noventa, en Nicaragua las medidas de ajustes económicos, implicaron una reducción del empleo en el Estado, sumado a la pobreza y a la falta de crédito y de apoyo técnico para los productores, ejercieron suficiente presión para acelerar los movimientos migratorios de nicaragüenses.

En efecto, datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) sostienen que en los primeros años de la década del noventa, se eliminaron más de 80 mil plazas laborales en el sector público.

En un informe la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) es clara al afirmar que “Nicaragua, un país que a pesar de los niveles de crecimiento que su economía ha registrado en el último quinquenio, continúa generando un excedente de mano de obra que no puede ser absorbida plenamente”.

Mientras tanto, Cortés indica que “no deja de ser paradójico que una década después de iniciado el proceso de pacificación en Centroamérica, la región ha expulsado más población que nunca antes en su historia”, es decir el equivalente a cinco millones de personas.

“De toda la información disponible se puede deducir que los procesos de democratización que ha vivido la región en la década del noventa, no han logrado resolver un derecho humano básico: el derecho a no migrar para miles de centroamericanos”, dice finalmente Cortés en el citado documento.

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