Elmer Ramírez España
La Pasión de Cristo es una película que evidencia la extraordinaria capacidad de fe y amor entre el Padre y el Hijo. En Juan 3.16 se nos revela que siendo Jesús su único hijo, lo entregó para el perdón de los pecados de la Humanidad. Y Él, para demostrar que cumpliría su mandato, también fue categórico pues a pesar de los sufrimientos experimentados se hizo a la voluntad del Padre. Persistiendo desde luego la fe y el amor del Hijo.
Lo que enseña la película es que a pesar de haber pasado 2,004 años todavía estamos muy lejos de haber cambiado. El hombre sigue convirtiéndose en elemento del engendro del mal, prevalece la injusticia, todos los años se gastan sumas astronómicas para producir armas por parte de los países que dominan el planeta y que dicen ser demócratas.
El hambre es la nueva pandemia. El ochenta por ciento de la humanidad vive con un dólar al día, más de treinta millones de niños y personas mueren al año por dicho flagelo, el mercado está en pocas manos. La educación sólo es reservada para quienes tienen capacidad de ganar y comprar en dólares.
En Nicaragua hemos tenido la oportunidad de ver la obra de Gibson que nos llama a entregarnos al cambio, es decir para que nuestros corazones sean única y exclusivamente de él y del Padre Celestial, para que more a cada segundo y el hombre se acerque en oración para alejarse de las tentaciones porque la carne es débil.