- Monseñor Douglas Araica encabeza la peregrinación de los fieles católicos por una senda de unos 800 metros.
Silvia González SilesCORRESPONSAL/JINOTEGA
A partir de este año, mucho fieles han encontrado la forma de rendirle homenaje al Nazareno, participando en la peregrinación que comprende unos 800 metros hasta llegar al cerro Chirinagua, ubicado al este de la Ciudad de las Brumas.
Hace unos cuatro meses, un sacerdote extranjero participó en una peregrinación en compañía de monseñor Douglas Araica, y colocaron una cruz en el sector este de la ciudad, quedando custodiada Jinotega por dos cruces —la otra ubicada en el cerro La Cruz— y desde ese entonces monseñor Araica marcó la tradición de celebrar los Viacrucis en ese lugar.
Desde las 4:00 a.m., peregrinan personas de todas las edades, provenientes de diferentes lugares de Jinotega, sin importarles el dolor o las chimaduras ocasionadas por las piedras del angosto e inclinado camino.
PEREGRINACIÓN HACIA LA CIMA
Caminando, cantando, rezando y muchos de rodillas, cumpliendo con cada una de las estaciones, los fieles guiados por monseñor Douglas Araica, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Los Ángeles, participaron en el Viacrucis del Viernes de Dolores, mientras se preparan para el Viernes Santo próximo.
Monseñor Araica recordó que el Señor predicaba en las cimas de las montañas y señaló que el hecho de asistir a los Viacrucis que se realizan sobre un camino incómodo, les hace recordar el camino del calvario que Jesús tuvo que sufrir para redimirlos.
“En mi caso es recordar de una manera más patente aquel camino que Jesús subió y que no era nada agradable, por eso el venir hasta aquí me hace vivir más el Viacrucis”, afirmó.
PENITENCIA
José Ramón Cano es uno de los feligreses que llegó de San Sebastián de Yalí hasta el cerro Chirinagua, llevando en brazos a su hijo que padece de epilepsia, para pedirle al Señor por su sanación.
“Estoy aquí para pedirle al Señor por mis pecados o alguna falta, pero también estoy aquí para pedirle a Dios que me cure a mi hijo”, clamó el señor.
Mientras tanto, otras personas manifestaron estar presente por fe, ya que para ellos “la fe mueve montañas”, y para agradecer al Señor por los favores y bendiciones que han recibido en sus hogares, según dijo Rita Salguera, otra de las asistentes del Viacrucis.