El mundo bizarro

Eduardo Enríquez

Cuando era chavalo me gustaba leer los “paquines”, era fanático de todos, entre ellos los de Superman, en los que de vez en cuando aparecía un enemigo llamado “Bizarro”, era un Superman que era todo lo contrario del original, y en su “mundo bizarro” todo era así, lo contrario de lo que debería ser.

Los diputados de la Asamblea Nacional de Nicaragua parecen vivir en ese mundo, donde todo es al revés. Ellos parecen pensar de esa manera, es lo único que puede explicar sus acciones. Tomemos la iniciativa de esta semana de los liberales… después voy con los sandinistas.

Ayer los diputados liberales (arnoldistas) introdujeron una iniciativa de ley (otra) para (de nuevo) tratar de sacar a su jefe, el ex presidente Arnoldo Almán, de la cárcel donde está cumpliendo 20 años de condena por lavado de dinero y fraude al Estado.

Es asombrosa la energía y el tiempo que estos señores han gastado en esa tarea que favorece a una sola persona: su jefe.

En el mundo real, los diputados son electos para impulsar iniciativas que beneficien a la población, al desarrollo social y económico del país.

Pero en el “mundo bizarro” ellos se dedican a tratar de sacar de la cárcel a este señor, la justificación es porque “hay que respetar la banda presidencial”.

“Cuando un dirigente político ha llegado hasta el más alto cargo de la nación, como el cargo de Presidente de la República, merece un trato adecuado a la alta dignidad que ha desempeñado, por respeto a la banda presidencial que ostentó, a los esfuerzos realizados a favor del progreso y a su persona, como representante que fue de la nación nicaragüense”, precisa la iniciativa liberal.

O sea, no importa que el hombre haya utilizado su cargo para robar y beneficiarse de él. No importa que traicionara el voto de cada uno de los nicaragüenses que claramente no lo pusieron ahí para robar. Lo que importa es que “ocupó el más alto cargo”, aunque lo haya ensuciado igual que lo ensució su socio ocasional —cuando conviene— Daniel Ortega.

Y ya que hablo de él, aprovecho para demostrar que él y sus partidarios también viven en ese “mundo bizarro”. ¿No son éstos los grandes defensores de los pobres y los desamparados?

Entonces ¿por qué no impulsan la reforma del Presupuesto para el aumento salarial a los maestros? Con una fracción de la beligerancia con que defienden la permanencia de los jueces sandinistas en los juzgados ya los maestros tendrían sus aumentos en la bolsa desde hace rato. Pero aunque en el mundo real este partido “de izquierda” debería estar impulsando esas reformas, en el “mundo bizarro” en que viven lo lógico es obviarlas, hasta que sean útiles para sus intereses, claro. Ahí sí arengarán a los maestros para que salgan a rajarse la cabeza con la brigada antimotines de la Policía.

Pero si los diputados —y los magistrados que ellos eligen y que ahora autorizan devolverle la pensión vitalicia al ex presidente presidiario— viven en un “mundo bizarro” es porque nosotros los hemos puesto ahí. Porque lo más “bizarro” de todo es que a pesar de todas las zanganadas que le hacen al pueblo de Nicaragua éste todavía vote en masa por ellos. Eso sí es “bizarro” o como se le llama en otras partes: masoquismo.

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