Puedo imaginarteque allí estás, dormida; que estás como un ángely me das tu risa. No sé por qué rías,de qué estés soñando.Pero te ves linda,¡y no sabes cuánto! Y tu almohada besaesa boca bella.Tú, con tu belleza,bajas las estrellas. Y escribes tu nombrepor todito el cielo.Pero no sé dónde;sólo que te quiero. Y quisiera hablarte,¡no!, mejor dejarte.Para que recuerdesque soy quien te quiere. Y admirarte toda,que pareces hada.Pero más hermosa;sólo que acostada. Y rogarte entoncesque dejes besarte.Sin que te des cuentaquiero acariciarte. Y vivir tu sueño,pues sueñas conmigo.Que no importe el tiemposi me das tu abrigo. Y tocar tus manos,tus mejillas tiernas.Que me digas “amocuando te me acercas”. Pero estás muy lejos;vives fantasías.Sólo que es muy ciertocuando me respiras. Y escuchar tu llanto,lágrimas de perlas;sólo que de encanto;¡Quiero merecerlas! Y escalar las cimasde tus montes nuevos,y escribir letrerosque me llamen “dueño”. Cultivar los bosquesde tus alegrías,para que me adores,para que me digasque mientras soñabasme sentías dentro,y que me besabassin parar de hacerlo.

Te imagino   Miguel Alejandro Alvarez Te imagino   Miguel Alejandro Alvarez Puedo imaginarteque allí estás, dormida; que estás como un ángely me das tu risa. No sé por qué rías,de qué estés soñando.Pero te ves linda,¡y no sabes cuánto! Y tu almohada besaesa boca bella.Tú, con tu belleza,bajas las estrellas. Y escribes tu nombrepor […]

Te imagino

 

Miguel Alejandro Alvarez



Te imagino


 



Miguel Alejandro Alvarez



Puedo imaginarte
que allí estás, dormida;
que estás como un ángel
y me das tu risa.

No sé por qué rías,
de qué estés soñando.
Pero te ves linda,
¡y no sabes cuánto!

Y tu almohada besa
esa boca bella.
Tú, con tu belleza,
bajas las estrellas.

Y escribes tu nombre
por todito el cielo.
Pero no sé dónde;
sólo que te quiero.

Y quisiera hablarte,
¡no!, mejor dejarte.
Para que recuerdes
que soy quien te quiere.

Y admirarte toda,
que pareces hada.
Pero más hermosa;
sólo que acostada.

Y rogarte entonces
que dejes besarte.
Sin que te des cuenta
quiero acariciarte.

Y vivir tu sueño,
pues sueñas conmigo.
Que no importe el tiempo
si me das tu abrigo.

Y tocar tus manos,
tus mejillas tiernas.
Que me digas “amo
cuando te me acercas”.

Pero estás muy lejos;
vives fantasías.
Sólo que es muy cierto
cuando me respiras.

Y escuchar tu llanto,
lágrimas de perlas;
sólo que de encanto;
¡Quiero merecerlas!

Y escalar las cimas
de tus montes nuevos,
y escribir letreros
que me llamen “dueño”.

Cultivar los bosques
de tus alegrías,
para que me adores,
para que me digas
que mientras soñabas
me sentías dentro,
y que me besabas
sin parar de hacerlo.

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