Francisco Jarquín S.
Las Bermudas no es necesariamente uno de los equipos más complicados que ha enfrentado Nicaragua en esta etapa de preparación para las eliminatorias mundialistas Alemania 2006, sin embargo la actitud del conjunto nacional lo hizo a ratos parecer, un club difícil de neutralizar.
Lo peor que pudo hacer La Azul y Blanco fue echarse atrás, en momentos en el que se podía, con un poco de presión, conseguir buenos resultados. La mejor muestra en todo el encuentro fueron los aprietos que pasó la defensa isleña cuando los delanteros y la media nicaragüense achicaban los espacios en esa zona.
En varias ocasiones esa presión provocó malos pases de los bermudenses, incluso algunos de ellos a los pies de los nicas en los tres cuartos de cancha y con buenas posibilidades de hacer daño. Nada de eso ocurrió porque se jugó cediendo mucho terreno a un rival que usó la velocidad de piernas y su estatura en algunos casos, como sus mejores armas para intimidar a los nuestros.
En la defensa se vio al principio cómo le dieron chance a Shaun Goater, autor de dos de los tres goles de Bermudas, permitir que ganara las espaldas, acomodarse el balón y hacer menos difícil su trabajo. También ayudado por la estatura de Goater al igual que la del delantero Steven Astwood.
Otro inconveniente fue que se experimentó en los carriles con Elvis Balladares y Silvio Avilés, dos hombres natos de la defensa y que hicieron su máximo esfuerzo por el equipo.
Y para colmo, al menos un cambio en el segundo tiempo, no llegó a darle más aire al ritmo a la nacional sino que se convirtió en un hombre más en el terreno pero uno menos en el juego de conjunto.
Bermudas es sin duda un club que está al alcance de Nicaragua, y ahora con un conocimiento más claro del rival, se puede obtener un mejor resultado.