Ligia María Parrales Blanco
En el exterior mi alma llora por estar tan lejos de Nicaragua, pero en mi ex colegio Hispano Nicaragüense me enseñaron que estando lejos uno debe llevar bien en alto a su país.
Tuve que viajar lejos y pongo en alto a Nicaragua con mi comportamiento. Me lleno de orgullo cada vez que alguien me pregunta de mi amada Nicaragua y digo muchas cosas bellas. Ahora estoy en un país que me abrió sus puertas y estudio el segundo año de abogacía, pero en la escuela de leyes he pasado la vergüenza más grande de mi vida, cuando mis amigos me dijeron que habían visto las noticias de lo sucedido en Nicaragua: jueces y diputados peleando como niños sin educación.
Los nicaragüenses debemos volver a ser lo que antes fuimos. Quien ame a Nicaragua debe trabajar con amor. Tengo 30 años y aún lejos e inclusive muerta no se me puede quitar que nací por gracias a Dios en Granada de Nicaragua, y un día espero compartir con ella los tesoros del conocimiento que lejos estoy cultivando.