Gustavo Herrera, William Aguirre, Julio Medina, Bosco Noguera y Noel Urcuyo Zeledón, entre los homenajeados de ayer.

Ceremonia de altura

Wilder Pérez R. La cara de Carlos García lo decía todo. Por primera vez en diez años, los nuevos ingresados al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense tenían la ceremonia que se merecían, en un acto sencillo pero con la solemnidad que debió acompañar siempre. “No necesito decirlo, pero es la mejor ceremonia que […]

Wilder Pérez R.

La cara de Carlos García lo decía todo. Por primera vez en diez años, los nuevos ingresados al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense tenían la ceremonia que se merecían, en un acto sencillo pero con la solemnidad que debió acompañar siempre.

“No necesito decirlo, pero es la mejor ceremonia que hemos tenido”, dijo García a LA PRENSA. A la pregunta que si ésta era mejor incluso que la de 1994, el presidente de la Fundación Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense no dudó en añadir que “sí, todos lo han dicho”.

Efectivamente, el fausto de este año estuvo por encima de años anteriores, empezando con la apariencia. Los pilares de concreto y la pared principal, normalmente pintados con colores azul y celeste parecidos a las estaciones de la Policía Nacional, fueron forrados con gigantescas telas de color azul oscuro que dieron la solemnidad de una sala de teatro al local.

La alfombra roja dejó de ser el tapiz mal acomodado sobre el suelo de eventos anteriores. Esta vez fue la misma, pero con una presentación más estética que cubrió únicamente las gradas principales del Estadio Nacional Denis Martínez.

El acto también incluyó a una buena cantidad de edecanes, miembros de la Policía Nacional, y la banda musical del Ejército de Nicaragua, que entonaba sones de solemnidad por cada nuevo miembro llamado al podio.

El diploma fue entregado en una carpeta similar a los que se recibe en una ceremonia de fin de estudios superiores, y seguidamente, cada nuevo integrante recibía el anillo conmemorativo de parte de un ser querido.

Una vez terminado el desfile de los ingresados, se develó una foto gigante de Julio Juárez cuando venció a Cuba en el Mundial de 1972, y posteriormente, se inauguró el local de la segunda etapa del Salón de la Fama, al costado derecho de la entrada del coloso. Ahí, se develó la fotografía de cada uno de ellos, incluyendo al llamado Miembro Especial, Casa Pellas, por sus patrocinios al deporte nicaragüense.

La hilera de homenajeados fue la siguiente: Noel Navarrete (natación), Gustavo Herrera (boxeo), Noel Urcuyo (Anotador), Heberto Portobanco (Manager), William Aguirre (atletismo), Edmundo Quintanilla (médico deportivo), Julio Medina (beisbolista), Grupo Pellas (empresa patrocinadora), Jorge Cayasso (beisbolista).

“VIVA EL BÓER”

Tras el Himno Nacional, el ex campeón del mundo Alexis Argüello dio el grito tradicional “Viva el Bóer”, haciendo un ademán con su mano izquierda similar al gancho que utilizó cuando venció a Rubén Olivares.

El anillo de Jorge Cayasso (q.e.p.d.) no se lo dieron a sus familiares, pero sí a los de otro ausente de la vida, Heberto Portobanco. “Es el máximo honor para su familia, pero hubiera estado más preocupada que alegre si él estuviera vivo”, expresó Celia Amanda viuda de Portobanco.

Todos pensaban que sería Julio Medina el que daría las palabras de agradecimiento, por ser el beisbolista más destacado. Pero el honor se le dio a Noel Navarrete, cuyo máximo mérito, según se expuso, fue un reconocimiento a su trayectoria, de parte de la federación de natación.

Carlos García habló de un tema inesperado al abordar de inicio las críticas sobre atletas que no merecen estar en el Salón de la Fama. También dijo que de 172 cartas enviadas para ayudar a esta ceremonia, sólo seis respondieron.

Deportes

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí