- Candidato demócrata promete crear 10 millones de empleos y eliminar incentivos a empresas que muevan puestos de trabajo fuera de EE.UU.
Patricia WilsonReuters
DETROIT, EE.UU.- El candidato presidencial estadounidense John Kerry, ansioso por refutar críticas de que es un demócrata partidario de los impuestos y los gastos, propuso el viernes reducir la tasa del impuesto corporativo y compensarlo eliminando los incentivos que tienen las empresas que transfieren sus operaciones al exterior.
En el Estado de Michigan, golpeado por el traslado de los puestos de trabajo en el sector manufacturero a otros países y con un índice de desempleo del 6.6 por ciento, Kerry ofreció un plan económico de intercambio que dijo ayudaría a crear 10 millones de puestos de trabajo en cuatro años.
Kerry prometió suprimir una disposición que permite a las empresas diferir el pago de impuestos en Estados Unidos sobre los ingresos alcanzados por sus subsidiarias en el extranjero y dijo que esos 12,000 millones de dólares en ahorros anuales podrían usarse para financiar un recorte de 5 por ciento de los impuestos empresariales.
“Hoy tenemos un código tributario que hace más por recompensar a las compañías por trasladarse a otros países en vez de premiarlas por crear trabajos en Estados Unidos’’, dijo Kerry, en un discurso en la Universidad del Estado de Wayne.
La oferta, pieza de un paquete más amplio para la creación de empleos que revelará en las próximas semanas, consiste “en una simple reducción de impuestos’’ para el 99 por ciento de las compañías estadounidenses que no trasladaron trabajos a otros países, según Gene Sperling, consejero económico de Kerry.
Kerry calificó a su plan como el más innovador y avasallador de la ley tributaria internacional en más de 40 años. Sperling lo citó como una evidencia de que el senador “ha sido siempre un impulsor del crecimiento y de la creación de trabajos’’.
Según la ley existente, las compañías estadounidenses no tienen que pagar impuestos sobre los ingresos obtenidos por sus filiales en el extranjero hasta que los depositan en Estados Unidos.
Si los ingresos permanecen en el exterior, las empresas evitan el pago de impuestos.
El plan de Kerry gravaría las ganancias de las subsidiarias extranjeras como si fueran utilidades locales. La iniciativa seguiría permitiendo a las compañías aplazar los ingresos ganados en el exterior si están sirviendo en los mercados foráneos.
Los 12,000 millones de dólares obtenidos a través de la reforma pagarían un recorte en la tasa impositiva para las empresas, a 33.25 por ciento desde 35 por ciento.
El plan de Kerry ampliaría una oferta para otorgar créditos para los sectores empresariales que, según consideran los departamentos de Comercio y Trabajo, están en riesgo de ser enviados a otro país.
Kerry ofrecería un amnistía de un año sobre el 10 por ciento de la carga tributaria a las empresas que tienen operaciones en el extranjero y desean repatriarlas a Estados Unidos.
EMPRESARIOS FRÍOS ANTE PROPUESTA
La comunidad empresarial estadounidense y expertos tributarios dieron una fría recepción a la propuesta de Kerry, calificándola incluso como un “placebo’’ político.
“Tengo algunas preocupaciones. Los impuestos no son la única razón por la que las compañías toman decisiones para fijar la sede de sus instalaciones,’’ dijo Juan Castellani, presidente del Business Roundtable, una organización que agrupa a ejecutivos influyentes.
“Las compañías operan en otros países para participar en los mercados mundiales y mercados locales fuera de Estados Unidos; así pueden vender sus productos y servicios. Esto no es una decisión que se basa únicamente en los impuestos’’, agregó.
El discurso de Kerry en Detroit fue el primero de los tres que dará el virtual candidato demócrata en las siguientes semanas para referirse a sus planes para crear trabajos.
El segundo se enfocará en los trabajos vinculados con el sector de la energía y los sectores tecnológicos mientras que el tercero resaltará sus propuestas para restaurar la disciplina fiscal en Estados Unidos.
¿POR QUÉ EL ANUNCIO EN DETROIT?
La elección de Detroit, la capital de la industria automovilística de EE.UU., como la ciudad para lanzar su mensaje económico tiene un gran valor estratégico.
Detroit es una de las ciudades que más ha padecido la pérdida de empleos registrada en los últimos tres años.
Además, el Estado al que pertenece, Michigan, es uno de los 18 que demócratas y republicanos han identificado como indecisos para estas elecciones debido a la escasa diferencia entre Bush y el candidato demócrata de 2000, Al Gore, que fue de menos del 6 por ciento.
Atraerse a estos Estados desempeñará un papel vital en las elecciones del 2 de noviembre, que prometen ser tan reñidas o más que las de hace cuatro años. (EFE)
LA FRASE
En 1992, la campaña del candidato demócrata Bill Clinton acuñó la famosa frase “Es la economía, estúpido”, para referirse a que las principales preocupaciones del electorado estadounidense giraban alrededor de importantes temas económicos como el desempleo; la economía atravesaba un mal momento. Clinton derrotó al presidente George Bush (padre), a pesar de la victoria de éste en la primera Guerra del Golfo (1991) contra Irak.