- Jefa policial dice que prefiere educar a policías
Elízabeth Romero
La Inspectoría General de la Policía Nacional analiza las últimas disposiciones adoptadas por algunas delegaciones policiales de retirar las armas de reglamento en manos de los efectivos, una vez que concluyen sus horas laborales.
A raíz de los últimos hechos sangrientos en los cuales se han visto involucrados efectivos de esa institución, hubo disposiciones de algunos jefes policiales que ordenaron a sus agentes entregar sus armas de reglamento después de su jornada laboral.
Pero la inspectora general de esa institución, comisionada general Aminta Granera, dejó entrever su desacuerdo con estas medidas.
“Se está discutiendo la validez de esas medidas, y tomar otras de carácter educativo, de círculos de discusión y estudio. Más bien de convencimiento y no de quitar las armas de reglamento”, dijo la jefa policial.
El hecho que más conmoción causó entre la ciudadanía fue el cometido hace 12 días en el anexo del barrio Bóer, cerca del mercado Israel Lewites, por el suboficial Ricardo Rojas Berríos, en contra de su hijastra Yaoska Mariana Araica Hernández, de 21 años, a quien segó la vida de un disparo.
A criterio de Granera, los hechos acaecidos en los últimos días no representan una situación generalizada dentro de la institución.
“Es lamentable los últimos sucesos que han pasado, pero no ha sido una cuestión generalizada, estamos tratando de controlarlo. Estamos tomando una serie de medidas preventivas fundamentalmente y obviamente cuando suceden los hechos son remitidos al juez”, indicó Granera.
Además refirió que en los casos en que los efectivos son presuntos autores de delitos, no sólo los remiten a los Tribunales, sino que aplican sanciones administrativas independiente de los resultados en los Juzgados.
“Nosotros estamos aplicando sanciones administrativas y a la vez remitiendo a todos los policías, presuntos autores de delitos, a los Juzgados para que reciban la correspondiente sanción penal”, dijo Granera.