- Cienes de creyentes bajaron ayer de comunidades y comarcas de San Rafael del Norte para rendir homenaje al Padre de los pobres, en los 14 años de su muerte
Silvia González SilesCORRESPONSAL/JINOTEGA
A 14 años del deceso del padre Odorico D’Andrea, centenares de creyentes se desbordaron ayer para recordar y rendirle tributo a quien consideran un santo, el frayle franciscano que se entregó hasta su muerte al pueblo de San Rafael del Norte, Jinotega y que piden sea canonizado.
Entre los cienes de devotos del padre Odorico, se encontraba la señora María Pérez, originaria de la comunidad de Mancotal, quien con voz titubeante y entre lágrimas aseguró a LA PRENSA, ser testigo de un milagro del padre Odorico D’Andrea, realizado a su pequeño hijo.
Carlos Andrés, de 14 años, según doña María, nació con problemas para caminar, pero hace tres años lo puede hacer agarrado de un bordón, “la fe con que le imploré al padre Odorico para que intercediera ante el Señor fue escuchada”, sostiene con toda seguridad la humilde mujer.
Ayer, doña María llegó a San Rafael del Norte en el XIV aniversario de la muerte del Padre de los pobres, acompañada del brazo de su hijo y se apostó frente a la tumba, donde descansan sus restos para darle gracias al “santo” por el milagro concedido.
Según doña María, los médicos le dijeron que su hijo no caminaría nunca, pero un día, después de tanto sufrimiento, se arrodilló implorando al padre Odorico para que intercediera ante el Señor y que su hijo lograra caminar.
“Hace tres años él no podía caminar, hasta que uno de mis hijos vino a la misa para esta fecha junto conmigo, a pedirle al padre Odorico que si nos concedía el milagro los tres vendríamos el próximo año a la misa. Eso fue a las 8:00 a.m., cuando eran las 10:00, este niño estaba agarrando una raja de leña que tenía en la cocina y empezó a caminar”, aseguró.
INSPIRACIÓN DE CORO
Después de ese milagro, doña María no pierde las esperanzas que su hijo camine bien y por su profundo agradecimiento dedicó este coro:
“Padre Odorico D’Andrea, hoy he venido hasta aquí para rendirte las gracias por la fuerza que me das/ padre Odorico a ti te rindo las gracias porque tú me enseñaste a caminar/ hoy hace tres años cargo este bastón que tú me regalaste/ por eso, hoy he venido hasta aquí/ para rendirte gracias porque con el poder de nuestro Señor y de la Virgen María/ y la intercesión del padre Odorico hoy vengo a esta Eucaristía”.
Al igual que doña María, centenares de personas de todas partes del municipio de San Rafael del Norte asistieron a la Eucaristía, celebrada ayer por el Obispo de la diócesis de Jinotega, monseñor Pedro Lisímaco Vílchez y el clero.
INQUEBRANTABLE FE
Un mar humano invadió ayer el poblado de San Rafael del Norte y marchó en procesión por las principales calles, al son de mariachis y estallido de cohetes, hasta llegar al Tepeyac, lugar donde descansan los restos mortales del padre Odorico D’Andrea, quien año con año es venerado por su pueblo. En la celebración de la Eucaristía los creyentes revelaron sus testimonios de curación y favores concedidos del futuro beato de Dios.