Bertha Rostrán.

Bertha Rostrán, una mujer con temple

Sergio León C.CORRESPONSAL/BLUEFIELDS A los siete años de edad, Bertha Rostrán Aragón, era totalmente sana (sin defecto físicos). Pero fuertes picazones y molestias en todo su cuerpecito empezaron a afectarla, a tal punto que, durante las noches de calor, no podía conciliar el sueño debido a las fuertes comezones y dolores. Bertha, hoy en día […]

Sergio León C.CORRESPONSAL/BLUEFIELDS

A los siete años de edad, Bertha Rostrán Aragón, era totalmente sana (sin defecto físicos). Pero fuertes picazones y molestias en todo su cuerpecito empezaron a afectarla, a tal punto que, durante las noches de calor, no podía conciliar el sueño debido a las fuertes comezones y dolores.

Bertha, hoy en día tiene 30 año, 23 de los cuales ha padecido de la terrible enfermedad de esclerodermia, según dictámenes médicos de los galenos que la han atendido. Esta es una rara enfermedad que afecta de 10 a 18 personas entre un millón. No obstante, a pesar de su mal, se empeñó en salir adelante para triunfar en su vida.

Una de sus piernas se atrofió por la enfermedad, al igual que uno de sus brazos y su rostro. Con el crecimiento, se acostumbró a caminar brincando, pues por la pobreza no pudo adquirir muletas.

La joven cursó sus estudios preescolares, primarios y secundarios en el Colegio Moravo de Bluefields. “No fui una excelente estudiante. Nunca me empeñé en formar parte de los cuadros de honor, pero siempre fui una alumna destacada”, reveló la joven.

“Mi mamá vende lotería, raspadita y cupones, y gracias a su esfuerzo y con todas las dificultades que vivimos, en 1998 logré ingresar en la Bluefields Indian and Caribean University (BICU). Allí cursé la carrera de Derecho. Estoy alegre de ser hoy una licenciada en Derecho”, afirmó.

MUY ESFORZADA

Bertha pertenece a una familia de escasos recursos económicos y pese a sus limitaciones motoras logró, por los méritos que hizo en BICU, ser aceptada para realizar su pasantía de derecho en el Juzgado de Distrito de lo Penal de Bluefields. Hasta ahí llega brincando, como cuando lo hacía para llegar a su colegio y, luego, a la universidad para estudiar.

La juez suplente de esa judicatura, Martina Caballero Mendoza, fue una de las maestras de Bertha y considera que la joven abogada es muy eficiente para desempeñarse en esa instancia de justicia. “Ella es una muchacha muy esforzada. Creo que se le debe dar la oportunidad de trabajar”.

SUEÑO POR REALIZAR

A pesar de haberse graduado, Bertha tiene un sueño por realizar: instalar su propio bufete jurídico y servir a la sociedad como abogada titulada. Sin embargo, aún no ha logrado incorporarse como abogada ante la Corte Suprema de Justicia.

“Porque en primer lugar no he recibido mi título de la universidad y, en segundo lugar, porque no tengo dinero para realizar mis gestiones ante la Corte. No sé cuánto es, pero no tengo el dinero. Sólo sé que tengo que hacer un viaje a Managua para incorporarme. Es bastante gasto y mi mamá no puede con todo eso. Veremos cómo hacemos las dos para conseguir ese dinero”, responde.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí