Angélica Martínez [email protected]
Reportaje
¿Envías señales equivocadas?
¡Cuidado con lo que dice tu cuerpo! Un solo gesto puede decir más que mil palabras, pero hay que saber “leer”. En esta ocasión, te brindamos anécdotas divertidas que nos pasan por no interpretar correctamente los mensajes que nos llegan y una guía de los gestos más utilizados en nuestras conversaciones
Angélica Martínez R.
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Equivocar las señales que nos mandan es un error común. Un ojo que se cierra no siempre quiere decir que nos están coqueteando, puede tratarse de un tic nervioso o de una basurita que cayó ahí. Las equivocaciones abundan, aquí nos cuentan algunas.
Las injusticias del colegio. A cuántos de nosotros no nos ha pasado alguna vez que por pura confusión de un maestro con exceso de suspicacia, nos hayan dejado sin el examen por creer que nos estábamos copiando.
“Una vez estaba haciendo un sistemático, no lo había terminado, pero me distrajo que en el patio estaban unos chavalos jugando. No me fijé que había dos compañeros al lado de la ventana que pedían copia. El profesor se acercó y me quitó la hoja porque creyó que les estaba pasando las respuestas”, recuerda Farling Tinoco, estudiante de tercer año en el Instituto Benjamín Zeledón.
En cambio, a Débora Sánchez, estudiante de primer año en el mismo instituto, le hizo pasar una vergüenza sin querer a su profesor de matemáticas.
“Él estaba dando clases en otra sección y yo me acerqué a la puerta para decirle a una amiga que la iba a estar esperando en el bar. Para no interrumpir la clase le estaba hablando por señas, pero el profesor creyó que le decía a él y dejó de dar clases para hacerme caso… creyó que le decía que la subdirectora lo llamaba. Tuve que detenerlo y explicarle, pero todos se rieron”.
MIRADAS QUE MATAN
Daniel Chávez, se encontraba tranquilamente distraído en la mañana de un día cualquiera. De repente sintió una mirada que lo fulminaba desde lejos. Era una compañera de clases con la que él no simpatizaba mucho.
Tras unos minutos de no saber qué hacer o cómo responder, decidió encarar a la molesta observadora. “¿Qué te pasa a vos, qué me quedás viendo, te debo?”, le dijo Daniel en tono insultante.
La niña solo atinó en responder: “No, lo que pasa es que el sábado es mi cumpleaños y no sabía cómo hacer para invitarte a mi fiesta”. ¿Han sentido alguna vez esa sensación de querer que la tierra se los trague? Daniel sintió eso aquel día.
Por su parte, a Christopher Robleto no le fue mejor cuando mal interpretó las miradas de unos chavalos en el cine. “Sentía que me quedaban viendo demasiado, así que me levanté de la silla y les pregunté qué era…”, relata Chris.
Pero tuvo que sentarse, cuando aquéllos se comenzaron a reír. “Si no es a vos baboso”, le dijeron, “es a la chavala que está allá”, señalando a una (niña) que estaba sentada, riéndose a carcajadas, dos asientos atrás de mí”.
Ambos son estudiantes de segundo año “A” en el Colegio Bautista.
¡QUÉ VERGËENZA!
No existe peor vergüenza que la que se siente cuando más creídos estamos. Eso les pasó a nuestros amigos.
“Una vez que llegué temprano al colegio, estaban unos chavalos en la entrada y yo sentí que me quedaban viendo. Pero yo creía que era a la mochila, porque era nueva cuando en eso escuché: ‘¡Se te salió el ocho!…’ se me había roto el pantalón”, cuenta sonrojado Farling, del Instituto Benjamín Zeledón.
El primer día de clases del año pasado, a Débora Zeledón, estudiante del Colegio Bautista, la traicionaron los nervios.
“Vomité, pero nadie se dio cuenta. Cuando entré al salón todos me quedaban viendo y yo creía que era porque andaba bonita. Ese día me esmeré en mi presentación. Pero una amiga me dijo que me limpiara la camisa. ¡Qué horror! Lo que todos miraban eran restos de vómito que habían quedado en el cuello de mi camisa blanca”.
LA MOSCA
A Yonaira Guevara, compañera de clases de Farling, le ocurrió a la inversa. Una compañera de clases de ella malinterpretó lo que dijo.
“El mango llama mucho a las moscas. Ese día una amiga y yo estamos comiendo mango y se le paró una mosca en la mano a mi amiga. Así que le grité, ¡quitáte esa mosca! En eso iba entrando una compañera de clases que tiene un lunar que realmente parece una mosca en su cara. Creyó que era a ella que le decía y me aventó”, cuenta.
DATO CURIOSO
Cuando hablamos con alguien sólo una pequeña parte de la información que obtenemos de esa persona procede de sus palabras. Los investigadores han estimado que entre un 60 y un 70 por ciento de lo que comunicamos lo hacemos mediante el lenguaje no verbal, es decir, gestos, apariencia, postura, mirada y expresión.
LO QUE SIGNIFICA…
La sonrisa
La más apropiada será aquélla que muestra ligeramente los dientes superiores, siempre y cuando sea sincera. Una sonrisa puede ser interpretada como signo de amistad y simpatía o bien hacer que nos preguntemos fastidiados de qué se estará riendo esa persona, e incluso nos puede llevar a sentir vergüenza.
Una sonrisa débil y vacilante que no muestra los dientes y va acompañada de una mirada de similares características indica timidez e inseguridad. Una sonrisa más amplia, que muestra todos los dientes superiores, en cambio, puede desconcertar a una persona a quien apenas conocemos.
La mirada
Al escuchar, mirás atentamente a los ojos de tu interlocutor para demostrarle interés y atención, mientras que la otra persona suele desviar a menudo la mirada cuando te habla.
Si nos miran fijamente al hablarnos es fácil que nos pongamos nerviosos, sobre todo porque aparece el dilema de sostener durante demasiado tiempo una mirada o desviar los ojos, algo que puede ser interpretado como falta de interés.
El tiempo durante el cual una persona mantiene su mirada puede darnos también algunas pistas. Las personas inseguras la mantienen menos. Cuando se habla de temas personales disminuye el contacto visual y cuando alguien nos elogia sucede justo lo contrario.
Hablar con la cabeza
Los movimientos afirmativos de cabeza revelan mensajes diferentes según su ritmo. Cuando son rápidos significa: “entiendo, continúa”, o bien pueden indicar que queremos que esa persona se dé prisa y termine lo que está diciendo. Cuando son moderados nos están diciendo “comprendo y estoy de acuerdo” y cuando son lentos significan “comprendo pero estoy un poco confundido” o “no estoy del todo convencido”.
Invasión al espacio personal
Nuestro espacio personal íntimo está formado por nuestro cuerpo y una zona a su alrededor de unos cuantos centímetros. En ese espacio sólo permitimos que entren los amigos más íntimos, parejas y familiares. Un poco más lejos se sitúa la zona personal lejana, en la que sólo dejamos entrar a amigos y compañeros con quienes mantenemos una buena relación.
Generalmente no permitimos que los extraños nos toquen o se sitúen demasiado cerca de nosotros y si invaden nuestro espacio sentimos nerviosismo, enfado, irritación o temor. (Fuente: Comunicación No Verbal: cómo lograr un mejor impacto en los negocios).
¿EL LENGUAJE CORPORAL PUEDE MODIFICARSE?
Sí, de hecho puede ser una buena terapia de autocontrol mental y físico. Sin embargo no es fácil realizarla, puesto que las reacciones subconscientes son automáticas y espontáneas. Si se desea cambiar el lenguaje corporal voluntariamente, lo mejor es empezar por modificar los gestos más llamativos y vistosos.
Los pequeños mensajes corporales, como la dilatación o contracción de las pupilas, los tics nerviosos, el rubor en la mejillas o los temblores, entre otros, son mucho más difíciles de dominar y también expresan sus propios mensajes.
Es muy importante recalcar aquí, que el hecho de modificar unos gestos por otros mejores, puede transformar a un fracasado en triunfador, a un tonto en un joven simpático y atractivo, a un pobre en un rico. O sea, a un ser poco bendecido por la vida en una persona feliz.
¿ UNA MENTIRA CREÍBLE?
Lo mejor para conseguir que una mentira sea creíble, es evitar decirla cara a cara. Se puede utilizar el teléfono o la escritura. Si no es así, lo ideal es estar detrás de algo como una mesa, por ejemplo, a fin de evitar que muchos gestos que inconscientemente se hacen cuando se miente, sean captados por el interlocutor al que se le dice la mentira. Recuerde que cuanto más intensa sea una relación personal, más difícil será hacer creíble una mentira. (Fuente: Comunicación No Verbal: cómo lograr un mejor impacto en los negocios) ![]()