Referéndum taiwanés, mecanismo defensivo

Emilio Álvarez Montalván

Sorprende el peligroso e inesperado recrudecimiento de tensiones entre Beijing y Taipei. Lo paradójico del caso es que la iniciativa del Gobierno de Taiwan para establecer los fundamentos de una paz permanente entre las dos China, utilizando medios no violentos, encontró en el gobierno comunista una áspera reacción negativa.

En realidad, la vía escogida por el Presidente taiwanés, Chen Shui Bian, para lograr un entendimiento con su vecino, no puede ser más apropiada y oportuna. Ha sido además usada en varias ocasiones por diferentes países para zanjar controversias entre Estados. Baste recordar que fue empleado en los países Bálticos, en los ex Estados de Europa del Este e incluso en Irlanda del Norte. Me refiero al referéndum, instrumento no agresivo, anunciado por Taiwan a realizarse el próximo 20 de marzo.

La opinión pública mundial se pregunta: ¿Qué planteamientos contiene el referéndum taiwanés para haber causado una respuesta de Beijing cargada de paranoia? En primer lugar, el referéndum cuestionado es un recurso absolutamente legal y pacífico, previsto por la Constitución taiwanesa y, además, convalidada por el Acta respectiva, recientemente aprobada por los dos Yuang (Cámara de Representantes y Consejeros).

En segundo lugar, la filosofía del referéndum está impregnada de paz y trata de reforzar los esfuerzos del Gobierno, apoyándose esta vez en la participación de los habitantes de la isla cuando aprueben los planes de su Gobierno que intenta terminar con la violación de los derechos humanos al emplazar Beijing desde el Continente, quinientos misiles apuntando día y noche a las cabezas de 22 millones de personas inocentes.

En todo caso, el referéndum apenas formula dos preguntas a la ciudadanía. La primera es que dado el caso que China continental rehúse desmontar los misiles amenazadores y no renuncie al uso de la fuerza, “¿estaría usted de acuerdo en que el Gobierno adquiera armamentos y misiles más avanzados para la autodefensa de Taiwan?”

Y la segunda interrogante es: ¿estaría usted de acuerdo en que el Gobierno entable negociación con China continental para establecer un andamiaje de paz y estabilidad entre los dos lados del Estrecho con el objeto de construir una base de consenso y bienestar para ambos países?

Con esas consultas el Gobierno taiwanés trata de implementar la promesa hecha por el Presidente taiwanés Chen Shui Bian, cuando siendo candidato a la primera magistratura de su país ganó la confirmación mayoritaria del pueblo. Al resultar electo, anunció entonces Chen Shui- Bian: “No declararé la independencia, no procuraré incluir el concepto de Estado-Estado en la Constitución, ni promoveré un referéndum para cambiar la posición con respecto a la cuestión de la independencia o la unificación”.

Por otra parte, las nuevas generaciones taiwanesas, después de más de medio siglo de ejercer soberanía en Taiwan reclaman identidad con estabilidad, apoyándose en un sano y legítimo nacionalismo que les autoriza para denunciar el asedio de Beijing, que sigue considerando a Taiwan como provincia rebelde.

Todo esos antecedentes fueron considerados por el presidente Chen Shui Bian en su discurso de año nuevo, al declarar que el referéndum previsto permitiría reforzar el proceso democrático de su país y al mismo tiempo daría oportunidad a sus habitantes para responder las preguntas del referéndum.

De esa manera el pueblo manifestará sus sentimientos acerca de los misiles emplazados por el gobierno comunista, definiendo la población taiwanesa la actitud que debe adoptarse frente a esa continua violación de los derechos humanos.

Como lo dijo el presidente Chen Shui Bian, “nadie tiene derecho a pedirnos que aceptemos las amenazas militares como parte de nuestra vida diaria. Sería erróneo interpretar superficialmente los esfuerzos del pueblo de Taiwan por mantener la paz y la democracia”, reafirmó Chen.

Es evidente que el Gobierno taiwanés recibió amplio respaldo de la comunidad internacional, que reconoce su derecho de conservar y defender su soberanía, al mismo tiempo que plantea un proceso de entendimiento con Beijing.

El autor es analista político.

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