- Es una operación bastante
riesgosa, principalmente por lo cercano del tumor a órganos vitales como el cerebro
Luis Alemán Saballos [email protected]
La niña Verónica Rivera Chavarría será sometida el sábado a una cirugía para la extirpación del tumor que crece desde hace un año en el hueso maxilar superior izquierdo y que está deformando su rostro.
“Buscaremos el origen del tumor”, explicó el doctor Edmundo Guerrero, quien practicará la cirugía. Guerrero es considerado uno de los mejores cirujanos maxilofaciales que tiene el país.
“Esperamos buenos resultados, ojalá no nos sorprenda algún sarcoma que puede perfectamente estar debutando, eso es maligno”, dijo el médico, quien a su vez explica que hasta el momento todo es especulativo, pues no se conoce con exactitud el origen de la tumoración.
Lo imperativo es extirpar el tumor por lo progresivamente agresivo y expansivo de la estructura y principalmente lo cercano que está al centro vital como es la base del cráneo, explicó Guerrero.
Según el médico, lo primero que se hará es quitar la deformidad a través de un procedimiento “meramente infra oral para no dañar la cubierta cutánea facial de la niña”.
“Vamos a entrar a través del esfínter oral y procedemos por la misma cavidad oral sin hacer incisiones en la piel a quitar el tumor”, detalló Guerrero, quien asegura que a la niña no le quedará cicatriz. Lo que la niña perderá son los órganos dentarios, dijo.
Según el especialista, es una operación bastante delicada y riesgosa, principalmente si se presenta un sangrado, pero también está el riesgo de tipo infeccioso postquirúrgico.
Pero el principal riesgo de la niña es que no se le practique la operación.
Según el médico, es una lesión que tiene su origen en el maxilar superior, un hueso que por naturaleza es de menos compactación que la mandíbula y la vecindad con la base del cráneo. Una erosión de la base del cráneo es incompatible con la vida, señaló.