Doctor Vicente Maltez Montiel
La vida le ha dado la razón una vez más a nuestras abuelitas, esta vez con las bondades del ajo que pueden salvar nuestras vidas. Hace miles de años que la humanidad tiene firmes creencias que el ajo es un agente protector contra las influencias nefastas o agresiones peligrosas. Protector contra vampiros, serpientes, la locura y “el mal de ojo”.
Al descubrirse la dieta mediterránea a base de pescado, vino, frutas, dátiles y ajo se destacó el papel de éste en evitar enfermedades cardiovasculares. El rol jugado por el ajo es de primer orden. También se le reconoce una importante actividad contra infecciones, lo cual promueve una mejor calidad de vida y longevidad.
En el Instituto Weitzman de Israel los científicos han conseguido destruir tumores malignos en ratones por medio de un nuevo método que acaba de forma selectiva con las células cancerosas, empleando la sustancia alicina contenida en el ajo común, precisamente la que le da su olor y sabor característico.
Los científicos israelitas sintetizaron un anticuerpo programado para reconocer receptores de la superficie del tumor. Este anticuerpo se inyecta en la sangre ligado a la enzima allinasa y va a adherirse en las células cancerosas junto con la enzima que porta.
En una segunda fase se inyecta un segundo componente que es la alicina, la cual al encontrarse con la allisina reacciona convirtiendo a las moléculas inertes en moléculas letales de alicina, que penetran y matan las células del tumor, mientras las células sanas permanecen intactas. Los ensayos fueron exitosos en tumores gástricos de ratones y se piensa pueda funcionar en la mayoría de los cánceres aunque no hayamos descubierto su localización.
¿Recuerda usted cuándo fue la última vez que protestó por encontrar en su comida un diente, uno de ajo, por supuesto? ¿Besos con sabor a ajo? ¿Por qué no?
Especialista y profesor de Medicina Interna