María Antonia López M [email protected]
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Bosques no sólo son madera
María Antonia López M
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La ausencia de una articulación efectiva entre las instancias que están vinculadas con la preservación del bosque y los recursos adyacentes como el agua y el suelo es uno de los mayores problemas que enfrentan los recursos forestales en Nicaragua.
Salvador Montenegro Guillén, director del Centro de Investigación en Recursos Acuáticos (CIRA) de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), dijo que la falta de coordinación entre las entidades que tienen parte importante en la protección del medio ambiente y el recurso forestal incide en la ausencia de medidas que permitan el uso racional y sostenible.
A juicio de Montenegro el recurso forestal no se puede reducir a la simple ganancia de producir madera o leña, ya que si éste es destruido con esa finalidad las retribuciones del futuro serán altamente dañinas cuando empiece la alteración del ecosistema.
“Esa falta de encuentro entre las municipalidades y las agencias del Gobierno central causan este cortocircuito que nos cuesta muy caro. Es donde vemos que la falta de previsión del marco jurídico y la falta de una subgerencia del bosque adecuada tiene un resultado negativo para el agua y el suelo”.
“La presencia del bosque sobre el suelo determina una serie de variaciones que alteran el comportamiento de las aguas. Porque es cierto que se pueden reemplazar algunas funciones del bosque reforestando con las mismas especies, pero es una labor comercial de cultivo que puede traer la venta de servicios ambientales importantes, evita la erosión, se mejora el microclima, pero no se puede recuperar el ecosistema original donde hay una interelación entre las plantas, animales, aguas y humanos”, explicó Montenegro.
Agregó que en Nicaragua, se debe tomar en cuenta el tipo de suelos y diferencias de bosques que existieron y aún viven en el país, porque de ello dependen los niveles de precipitación, el caudal de aguas de los ríos, los niveles de erosión, la presencia de fauna y la posibilidad de generar desarrollo socio económico en la población.
Recordó que durante la colonización española trajeron al país una ganadería que responde a suelos áridos, cuando llegaron a éstas tierras se dan cuenta que “el bosque les estorbaba y lo convirtieron en pastizales”.
En las actuales condiciones de los bosques en Nicaragua, se nota que la mayor concentración forestal está ubicada en la Costa Atlántica de Nicaragua, donde las poblaciones allí asentadas se encuentran en condiciones socioeconómicas de pobreza y extrema pobreza a pesar de tener un recurso natural de alta riqueza.
Montenegro explica que está situación se observa porque el beneficio de tener en su derredor un bosque de esa naturaleza no es reconocido como se debiera, limitándose a mirar el bosque como una fuente de extracción, no de preservación, ni de aprovechamiento racional de los subproductos que aporta una plantación de generación natural.
También está ligado a este fenómeno la falta de educación de las poblaciones aledañas al bosque para preservar el árbol plantado, del cual puede extraer otros beneficios adicionales como la producción de carbono, la producción de oxígeno, la fijación del suelo, la conservación de las fuentes de agua, la alimentación de la fauna, entre otros y no limitarlos al corte y venta de la madera.
Para Montenegro muchas veces la explotación maderera es disfrazada como desarrollo forestal porque no hay un proceso completo, de siembra, crecimiento y cosecha, ya que solo se limita al aprovechamiento del árbol talado, dejando deforestado y condenando al área a la desaparición de la fauna, se produzca erosión y se reduzca la riqueza del suelo, en tanto, los habitantes de los alrededores se empobrecen todavía más.
Pero aún más, cuando el suelo impide la infiltración del agua, ésta se escurre. Ese es el principal enemigo de las aguas subterráneas que generalmente es la fuente utilizada para el consumo de los humanos mediante la extracción de pozos, lagunas y otros.
Muchos de los factores que evitan la infiltración y hacen que el agua corra por encima está ligado a los cambios provocados por muchas estructuras de cemento, asfaltos y otros en las áreas verdes que son lugares donde debería existir la posibilidad de permitir la permeabilidad.
Para Montenegro la Ley Forestal recién aprobada en la Asamblea Nacional fue creada obviando el uso del suelo pese a que éste es un recurso no renovable “como si los árboles fueran solos, cuando en realidad son parte del conjunto de biodiversidad muchas veces irrecuperable”.