- Aumenta solidaridad con campesinos, pero el Gobierno sigue sin darles la cara
José Adán Silva [email protected]
Tres días, ni uno más. Ese fue el tiempo que duró la historia del desesperado esfuerzo de mantener una huelga de hambre de unos 270 campesinos que aseguran haber trabajado en las bananeras de Chinandega.
La fugaz huelga de hambre fue una manera de protestar para sensibilizar a la opinión pública de sus demandas sociales y de los juicios contra tres compañías norteamericanas a las que acusan de haberlos perjudicado con la exposición del agroquímico Nemagón.
El sacrificio de no comer fue interrumpido luego que autoridades médicas advirtieran a los dirigentes de la protesta que si querían continuar con vida para pelear por sus derechos, que desistieran de la medida de no alimentarse, de lo contrario podrían agravarse o morir.
Victorino Espinales, dirigente de este grupo de supuestos ex bananeros, anunció ayer que acataron las recomendaciones de las autoridades médicas para proteger a los huelguistas y garantizarles energías para más días de protesta al aire libre.
También los organismos de Derechos Humanos persuadieron a los protestantes para desistir de la idea de la huelga de hambre. Además llevaron decenas de donaciones de comida y víveres de diferentes simpatizantes con las demandas de los presuntos afectados por el agroquímico.
El Nemagón es una sustancia química que se fabricó en laboratorios de Estados Unidos y fue aplicada en Nicaragua hasta el año 1992 en diferentes plantaciones de bananos del Occidente del país, cuando ya se conocía que su aplicación provocaba afectaciones a los seres humanos.
“CORAZONES DE PIEDRA” Y “ALMAS MEZQUINAS”
Al patio público que les sirve de campamento a los protestantes, llegó ayer una delegación de ciudadanos italianos a entregar una donación de alimentos y víveres. Claudio Tricella, presidente del Centro Solidaridad Internacional Cernusco-Milano, entregó a los ex bananeros una donación valorada en dos mil dólares.
Al mismo tiempo, y con fines humanitarios, el padre Antonio Castro, párroco de la iglesia La Merced, de Larreynaga, anunció la celebración de una misa campal mañana domingo a favor de los afectados y en memoria por los muertos del Nemagón.
El sacerdote llamó a las autoridades gubernamentales, y a la sociedad civil en general, a brindar su solidaridad y apoyo a los más necesitados de esta protesta, mientras criticaba duramente a las autoridades gubernamentales, a quienes calificó de “corazones de piedra” y “almas mezquinas”.