El ministro de la Presidencia de Brasil, José Dirceu (primer plano), es seguido por el asesor Waldomiro Diniz. La oposición exige una investigación congresional de que Diniz solicitó contribuciones ilegales para la campaña del oficialista PT.

Primer escándalo de corrupción sacude al gobierno de Lula

Asesor pedía coimas a empresario del juego en un video Guido NejamkisReuters BRASILIA/ El Gobierno de Brasil fue sacudido el viernes por nuevas denuncias periodísticas sobre gestiones irregulares del despedido asesor de la Presidencia, Waldomiro Diniz, lo que elevó la tensión política y afectó los mercados financieros del país. El escándalo político que golpea al […]

  • Asesor pedía coimas a empresario del juego en un video

Guido NejamkisReuters

BRASILIA/

El Gobierno de Brasil fue sacudido el viernes por nuevas denuncias periodísticas sobre gestiones irregulares del despedido asesor de la Presidencia, Waldomiro Diniz, lo que elevó la tensión política y afectó los mercados financieros del país.

El escándalo político que golpea al presidente Luiz Inácio Lula da Silva se desató la semana pasada, cuando fue divulgado un video que mostró a Diniz, asesor del ministro de la Presidencia, José Dirceu, pidiendo a un empresario ligado al juego, dinero para él y para financiar campañas políticas del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

El Gobierno destituyó al funcionario, ordenó a la Policía que lo investigue y creó una comisión para verificar su conducta como empleado de la Presidencia, pero la oposición exige la formación de una comisión parlamentaria de investigación para saber si existen “más Waldomiros’’ en el palacio presidencial brasileño.

La administración ha rechazado el pedido, argumentando que los hechos denunciados eran anteriores al inicio del gobierno de Lula, ya que la filmación había sido hecha en el 2002.

Pero la estrategia oficial sufrió un duro golpe el viernes, cuando el semanario Época, del poderoso conglomerado de medios de comunicación Globo, divulgó nuevas denuncias sobre el “Caso Waldomiro”.

Según la revista, el funcionario habría incurrido en tráfico de influencia en el 2003, cuando ocupaba un despacho en el cuarto piso del Palacio del Planalto, sede del Gobierno.

El Gobierno quiere evitar la creación de esa comisión, ya que teme que sea usada como una poderosa tribuna para la oposición en un año de cruciales elecciones municipales, además debilitarlo políticamente y de perjudicar sus iniciativas de reformas en el Congreso.

Esa perspectiva asustó el viernes a los mercados financieros, depreciando a la moneda local, el real, y provocando bajas en el mercado accionario en Sao Paulo.

Las nuevas denuncias, según el analista político Haroldo Britto, de la consultora Goes, en Brasilia, “aumentaron la densidad del escándalo”.

Según Britto, “agregaron nuevos indicios. Primero era sólo un caso de un individuo en el 2002, cuando el gobierno de Lula no existía. Ahora aparece la indicación de que él operó dentro del Gobierno”.

A su juicio, tras las denuncias del viernes, la creación de “una comisión parlamentaria se torna más problable”.

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