“Voy al Juzgado… no necesito abogado”

Sobre la forma en que mataron a Carlos Guadamuz, dice que “si no encontramos una manera civilizada de saber hasta dónde llega la libertad de cada quién, te estás exponiendo a que ocurra este tipo cosas; no lo estoy justificando, pero estoy tratando de entender qué es lo que pasa, qué es lo que siente […]

  • Sobre la forma en que mataron a Carlos Guadamuz, dice que “si no encontramos una manera civilizada de saber hasta dónde llega la libertad de cada quién, te estás exponiendo a que ocurra este tipo cosas; no lo estoy justificando, pero
    estoy tratando de entender qué es lo que pasa, qué es lo que siente un ciudadano cuando lo viven insultando permanentemente hasta que se molesta”

Consuelo Sandoval [email protected]

Dionisio Marenco, ex ministro de Comercio Interior, Planificación, Construcción y Transporte del Gobierno sandinista durante la década de los ochenta, y hombre de confianza del secretario general del Frente Sandinista, Daniel Ortega, asegura que tiene limpias sus manos y está dispuesto a presentarse ante las autoridades policiales y judiciales para demostrar su inocencia.

En entrevista con LA PRENSA, Marenco intenta desmitificar la actuación presuntamente brutal y de terror que imprimían a su labor los miembros de la extinta Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE), organismo del Ministerio del Interior dirigido por Lenín Cerna; y recuerda que buena parte ellos son ahora empresarios privados, diputados, directores de medios de comunicación y dueños de otros negocios.

—¿Qué tuvo que ver Nicho Marenco con el asesinato de Gezer Molina?
—Estoy enterado por la publicación del diario LA PRENSA del día de hoy (ayer), donde dicen que en algún momento el señor Carlos Guadamuz mencionó en su programa venenoso, dardos venenosos, que yo tenía involucramiento en el asesinato de un ciudadano de apellido Molina. La única vinculación que hay allí es la calumnia de Guadamuz. Guadamuz tenía varios ejes de ataque contra varias personas del Frente, Daniel Ortega, Lenín Cerna y yo, sus preferidos que iban básicamente alrededor de sus problemas, que cuando fue candidato a alcalde (1996) y el Frente supuestamente no lo dejó ser (ganar), de cuando Herty Lewites fue su competidor y supuestamente el Frente orientó el voto cruzado y quedó muy resentido y cuando le quitamos la Radio Ya, fue la gota que derramó el vaso, eso en el orden político. En el orden personal, él decía una serie de cosas que vinieron a través de la quitada de la radio, entre una de ellas decía que yo había participado en la ejecución, el asesinato o muerte de este ciudadano (Molina), eso fue lo que decía Guadamuz. LA PRENSA la recoge, citando una fuente policial, yo llamé a la Policía y dicen que no han dicho eso. Citan al presidente Bolaños, voy a llamar a la Presidencia de la República para que me digan qué cosa, yo estoy anuente a participar en cualquier investigación, a colaborar en cualquier aclaración que quisieran tener sobre cualquier caso, porque mi vida es muy sencilla, muy transparente.

—¿Cuál era su vínculo con Molina?
—Yo no tenía ningún vínculo, yo no lo conocí. Lo que pasa es que este muchacho había sido novio de mi esposa, cuando eran estudiantes en el colegio y de allí vino la asociación de Guadamuz, al decir que por esa razón yo había participado en la muerte de él (Molina), que era una persona que tenía negocios en cosas raras de carros y de cuestiones, y se dijo en su momento que había sido una pasada de cuentas entre gente que circulaba en este mundo del negocio de los carros.

—¿Tuvo algún un altercado con Molina?
—Una vez hubo un altercado estando en la casa (de mi María Mercedes), pasó el hombre gritando por la casa, pero como cosas de bolos, lanzando insultos y cuestiones y se cayó en una moto y la Policía se lo llevó a la Estación de Policía. Esa fue la única relación, yo declaré allí ese incidente en la Policía, que este señor pasó insultando…, y de allí no pasó. Después creo que lo llevaron al Juzgado y en el Juzgado le pusieron una multa de 150 pesos y lo dejaron libre. Es más, nunca lo conocí personalmente porque esto ocurrió a una distancia de 60, 70 metros, o sea, alguien que te está gritando en la calle, vos lo ves y no sabés quién es.

—Se dice que Molina fue cuñado de Francisco Bautista (segundo jefe de la Policía).
—Es que Francisco Bautista es mi cuñado, es hermano de mi esposa; mi esposa fue novia de este muchacho Molina cuando eran chavalos, es la única vinculación que hay. No existe ninguna posible vinculación, ni conexión, excepto el invento o la calumnia que Carlos Guadamuz hacía desde el programa dardos envenenados.

—¿Estaría anuente a atender una citatoria de un judicial por el caso de Gezer Molina?
—Encantado voy. Es más, si no me llaman me voy a ir a presentar solo, para que pregunten lo que quieran. El reverendo (Miguel Ángel) Casco tenía metida una acusación que dice que yo le dije que iba a amenazar a Guadamuz; me citaron en ese tiempo a la Policía y a lo mejor quieren revivir eso, pero volvés a lo mismo, o sea la causa es la misma, cosas que dicen que dijo Guadamuz o que yo dije, porque ese era el estilo de él; a mí me dijo Nicho que iba a hacer tal cosa, a mí me lo dijo en este escritorio que estoy sentado, ese era el estilo de él, pero para que quede bien claro, el caso Casco, Molina, Guadamuz, quien quiera, estoy a la orden. Voy al Juzgado, ni siquiera voy a llevar abogado, no necesito abogado, sólo voy a contestar las preguntas que me quieran hacer, si quieren me voy a la DIC, si quieren que me echen preso, no tengo ningún problema.

—¿Descarta que el FSLN haya mandado a matar a Guadamuz?
—Lo descarto pero por absoluta y total convicción. Fue un hecho, corresponde explicar a la autoridad cuáles son sus causas. Si aquí no hubiera alguien preso, estaría yo anonadado porque toda la evidencia y la sospecha caería lamentablemente sobre nosotros, todo lo que es malo cae, sobre nosotros. Ahora se habla de la Seguridad del Estado ¿y cuánta gente no estuvo en la Seguridad del Estado? Plinio Suárez, el director del Canal 23, fue un oficial de la Seguridad del Estado. Ah, entonces, yo voy a especular que Plinio Suárez es mala gente por eso; creo que aquí hay que ser claro en estas cosas, cada quien tenía su papel, cada quien jugaba su rol y tenía una función profesional que hacer, no podés estigmatizar a un compañero porque fue de la Seguridad del Estado o porque fue del Mint, bombero, Migración, Transporte, o porque fue Planificación o escolta de alguien. Si nos pusiéramos a eso, muchos diputados y magistrados que fueron somocistas no deberían estar vivos en este país, porque la Constitución prohíbe el somocismo.

—¿Por qué Guadamuz le hizo esos señalamientos?
—Igual preguntale al Cardenal por qué le dijo lo que le dijo a doña Violeta Chamorro. Pregúntale a Sergio Ramírez, a la hija de Sergio Ramírez, preguntale a la Dora María Téllez, a la Mónica Baltodano, preguntale a Julio López, William Grisby, Xavier Chamorro Cardenal, a todo el mundo insultó aquí. Preguntale a Bayardo (Arce), Tomás (Borge), Jaime Wheelock, a la Dirección Nacional del Frente, no dejó una persona, un títere sin cabeza. Alguien me decía ayer: entonces, usted está diciendo que porque él (Guadamuz) insultaba a la gente fue que lo mandaron a matar y usted justifica eso. ¡No! Yo no estoy justificando eso, estoy diciendo que no es correcto asociar a mi persona con la muerte lamentable del señor Guadamuz, por las cosas que él decía en su programa.

—¿Guadamuz sufría trastornos psíquicos?
—Guadamuz tuvo muchos altibajos. En Cuba estuvo hospitalizado, una vez tuvo encerrados en un cuarto a Humberto Ortega y al ronco Turcios, con un machete en la mano, que no los dejó salir por cuatro horas. Lo tuvieron que meter al hospital, él parece que sufrió muchas torturas en la cárcel y quedó un poquito maltratado y con ciertos problemas de personalidad, serios, que creo que no es bueno hablar de las personas que están muertas, porque deben descansar en paz, pero la verdad es la verdad. Si después de muerto sigue haciendo daño habrá que defenderse de eso.

—¿Por qué cree que Guadamuz estaba atribuyendo anticipadamente su propia muerte a Nicho, Ortega y Cerna?
—Carlos era un tipo bastante cobarde, entonces, de alguna manera es igual que un cuento de un narcotraficante, o de un maleante, o de un ladrón que dice: vean, si a mí me agarran alguna vez con un kilo de heroína en mi carro, me lo puso la Consuelito Sandoval, ya saben, fue ella la que me lo puso. Me lo puso Eduardo Enríquez, o me lo puso Hugo Holmann, y sigo traficando. Cuando me agarran, yo digo, se fijan, lo que yo les había dicho, que fulano, fulano y fulano me iban a poner la heroína. ¿Cómo se llama eso? Curarse en salud, entonces, él de alguna manera pensaba que al atacarnos a nosotros y decir me van a matar, hay una amenaza de muerte, es típico de alguien que está tratando de crearse una protección porque sabe muy bien que él está haciendo una acción incorrecta, él estaba insultando demasiado a muchísimas personas y hay personas que reaccionan de diferentes maneras, yo opté por no oírlo. Ya no sé qué fue lo que dijo de mí en las últimas veces, porque generalmente repetía las mismas cosas siempre.

—¿Merecía Guadamuz morir de esa manera?
—Creo yo, honradamente, que si no encontramos una manera civilizada de saber hasta dónde llega la libertad de cada quién, te estás exponiendo a que ocurra este tipo cosas; no lo estoy justificando, pero estoy tratando de entender qué es lo que pasa, qué es lo que siente un ciudadano cuando lo viven insultando permanentemente hasta que se molesta, hay gente que tiene hijos. Los hijos de Guadamuz están sufriendo, son unos niños que sufrieron mucho la violencia de su propio padre, yo sé cuál era la violencia interna que había en esa casa, sus tres esposas —Oria Castro (fallecida), Bonily Quintana y Cristina López— fueron víctimas de esa violencia. Algunas de ellas tienen lesiones visibles y permanentes hasta el día de hoy, su última esposa, Cristina, lo había abandonado hace unos meses porque no aguantaba la vida que le daba, y esas criaturas sufrieron mucho; y el odio que ahora esos chavalos reflejan hacia Daniel (Ortega), que es a quien se refieren más que todo, es una herencia espantosa que les deja Carlos Guadamuz. A las esposas las golpeaba espantosamente, preguntale a la Bonily Quintana qué tiene en el ojo, del golpe que le dio Carlos.

—Se dice que Guadamuz estaba preparando un libro que revelaría los secretos del Frente Sandinista.
—Eso no sé, alguien me comentó pero no tengo noticias al respecto, no sé, más de lo que había dicho no creo qué más podría poner en un libro, porque lo que dijo al aire fue tanta grosería que no sé cómo podrás poner en un libro otra cosa más fuerte. Ahora, si te querés meter al terreno de la especulación, si yo quiero especular por qué mataron a Carlos Guadamuz y quién lo mató, yo digo, señores allí tienen a alguien que dicen que fue el autor, el primer paso es hablar con esa persona y preguntarle por qué hizo usted eso, si aquí no hubiera ningún supuesto autor material, aquí el terreno de la especulación sería el único que te quedaría, pero yo podría especular que son los adversarios del Frente. ¿Por qué? Que escenario más bonito tenés que concentrar la atención del público en el Frente Sandinista, golpeando a Carlos Guadamuz, y pasar la Ley de Amnistía del doctor Arnoldo Alemán y nadie se da ni cuenta, pasa a segundo plano la noticia. ¿Y por eso yo voy a decir que son esas personas las interesadas en matar a Guadamuz? Sería una especie de salvajada de mi parte, me puedo ir más para allá y te digo, ¿no será un complot de una agencia extranjera de inteligencia, que quiere dañar el prestigio del Frente Sandinista? Y en el caso mío, que en este momento por accidente soy un candidato, a lo mejor, o creés que un candidato va a hacer una acción de esta naturaleza en el mismo momento donde más te perjudica. Yo podría decir que sólo que sea caballo para hacer cosas que me van a hundir a mí mismo.

—¿Cuál será su relación futura con la familia de Guadamuz?
—Yo les tengo cariño, respeto, si yo les puedo ayudar con gusto lo hago, como lo hice muchísimas veces. No es el momento de sacar (cosas) y no tengo ningún problema con ellos, no estoy resentido con ellos, aun cuando me mencionaran y que no los he oído porque sólo mencionan a Daniel que creo que es incorrecto, creo que tienen que hacer un esfuerzo por cortar esa corriente de maldad y de odio que lo único que va a llevar es a más envenenamiento y más problemas; y si eso lo cortan podrán ser más felices en su vida, tratar de olvidar estos antecedentes espantosos que no son culpa de ellos, esos muchachitos sufrieron horrores, horrores es poco en la vida de alguien que tiene problemas personales.

—¿El crimen de Guadamuz va a afectar su campaña electoral?
—Yo estoy convencido de que no tenemos absolutamente nada que ver, lo que no sé es cómo lo va a percibir la ciudadanía, sobre todo si aparece una campaña orquestada de medios para tratar de focalizarlos sobre el Frente. Si eso es así, seguramente nos va a afectar. Pero creo que lo más importante es que prevalezca la verdad, no mi campaña, mi campaña no tiene la menor importancia porque al final la vida va a continuar, la ciudad va a seguir con sus problemas, alguien va a hacer esto, te va a atrasar muchos programas que se pudieran hacer, pero no es de vida o de muerte que sea o no el candidato.

—¿Va a renunciar a la candidatura?
—Yo no voy a renunciar por principio, porque si yo tuviera dudas de mi actuación y complejo de culpa, el más mínimo resquicio de duda, me voy inmediatamente. ¿Pero por qué voy a renunciar, si no tengo nada que ver?

—¿Carlos Guadamuz mandó una carta al Frente Sandinista pidiendo perdón y queriendo regresar al partido?
—Él mandó una carta el año pasado, pero no era pidiendo perdón, era diciendo que él se comprometía a dejar de atacar al Frente si se le devolvía su Radio Ya.

—¿Cuál era su vínculo con William Hurtado, era activista de su campaña?
—Yo todavía no tengo un comité de campaña nacional, ni siquiera distrital, voy moviéndome con los aparatos regionales del Frente, Distrito Cinco, Distrito Seis, llego a las actividades y lo podés comprobar con cualquiera; llego a las actividades, llego solo, manejando mi carro, me bajo y me voy con la gente, subo a la tarima, vamos (visita) casa a casa, yo no tengo una organización de activistas, por lo tanto, ni este señor ni nadie puede decir que trabaja conmigo porque no hay dinero para montar esa campaña, pensábamos arrancar la campaña hasta el 19 de julio de este año.

—¿Tiene alguna relación con Luis Alfredo García, de quien se dice era capacitador electoral del Frente Sandinista?
—Tampoco lo conozco.

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