El periodista Carlos Guadamuz fue sepultado ayer en Managua.

Dos DGSE en crimen

El dueño del revólver con que mataron a Carlos Guadamuz, también fue de la Seguridad del Estado del Gobierno sandinista Elízabeth Romero [email protected] Luis Alfredo García González, un abogado y ex miembro de la extinta Seguridad del Estado (DGSE), es el dueño del revólver marca Tauro, calibre 38, cuyo gatillo fue accionado por William Hurtado […]

  • El dueño del revólver con que mataron a Carlos Guadamuz,
    también fue de la Seguridad del Estado del Gobierno sandinista

Elízabeth Romero [email protected]

Luis Alfredo García González, un abogado y ex miembro de la extinta Seguridad del Estado (DGSE), es el dueño del revólver marca Tauro, calibre 38, cuyo gatillo fue accionado por William Hurtado García para segar la vida del periodista Carlos José Guadamuz Portillo, confió a LA PRENSA una fuente policial.

La Policía confirmó que el autor de los disparos también perteneció hasta 1987 a esa dirección del desaparecido Ministerio del Interior (Mint), de donde desertó, por lo que estuvo detenido durante dos años, hasta que le dieron de baja por “conveniencia de servicio”.

La Policía conoció que Hurtado estuvo vinculado también a la toma de la casa de la Unión Nacional Opositora (UNO), en 1990, al Frente Revolucionario Obrero Campesino (FROC) que lideraba Víctor Manuel Gallegos, alias “Pedrito El Hondureño”, y al Frente Unido Andrés Castro (FUAC), explicó el jefe de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), comisionado mayor Julio González.

El dueño del arma homicida fue identificado como Luis Alfredo García González, quien perteneció a la Seguridad del Estado hasta poco antes de 1990, y en 1984 se desempeñó como jefe de Seguridad en el Aeropuerto Internacional de Managua. Después pasó a trabajar en las oficinas de Relaciones Públicas del Mint.

Según el informante, García fue miembro de la sección F5 de la DGSE, un departamento que se encargaba de la seguridad de los distintos objetivos económicos del país.

El jefe de la DAJ aseguró que el arma es propiedad de García, detenido en esa dirección, hasta tanto no se esclarezca la forma en que el arma llegó a las manos del principal sospechoso del crimen.

La versión de García fue que adquirió el arma en una tienda de armas, en Managua, en diciembre del año pasado, pero no la legalizó; y que a fines de enero de este año, supuestamente, le fue robada de su vehículo.

La pérdida del arma tampoco fue reportada a la Policía. García explicó que no lo consideró prudente y alegó que no tiene ninguna participación en los hechos.

“Está detenido para ver cuál es su nivel de participación en los hechos”, dijo González, quien compareció junto al segundo jefe de la DAJ y del Jefe de Managua, comisionado mayor Horacio Rocha.

La Policía conoció que un taxi fue visto por algunas personas en la escena del crimen. El taxista expresó que por la Quinta Avenida en Altamira, un pasajero abordó su vehículo y le pidió que lo llevara a los alrededores del Canal de Noticias de Nicaragua.

La dirección que menciona el taxista coincide con la del domicilio de García, por la Farmacia Quinta Avenida, en Altamira.

SIGUE SIN HABLAR

La Policía sigue sin conocer las motivaciones que tuvo Hurtado para cometer el hecho sangriento, pues éste se acogió al derecho que tiene de no declarar.

El hombre se limitó a decir a la Policía que “en Nicaragua había más de un millón de personas que querían segarle la vida a Guadamuz, y que entre ese millón estaba él”, dijo González. El supuesto homicida también dijo que él “escuchaba el programa y escuchaba que eran cuestiones infundadas”, relató González.

La Policía esperaba ayer los resultados del examen de sangre que efectuaron a Hurtado para determinar si estaba bajo efectos de alguna droga, al momento de cometer el crimen. Aunque González consideró que estaba “coherente”.

Alrededor de 13 testigos identifican a Hurtado García como autor material de la muerte del controversial periodista. Ayer la Policía remitiría el caso a la Fiscalía, para que hoy presente su acusación ante los tribunales correspondientes. Sin embargo, González manifestó que seguirán las investigaciones para reunir más evidencias, que permitan el esclarecimiento total del crimen.

INVESTIGAN DENUNCIAS

González corroboró que existe un expediente sobre una denuncia de amenazas, que Guadamuz y el reverendo Miguel Casco presentaron el nueve de noviembre del año 2000 sobre presuntas amenazas de muerte y toma ilegal de tierras. El caso fue remitido a los Juzgados.

“Allí señala como investigados a los señores Daniel Ortega y Dionisio Marenco, expediente que fue público”, dijo González.

Hubo otra denuncia en el Distrito Cinco de la Policía, porque “él (Guadamuz) decía que se sentía perseguido por un vehículo rojo en el cual viajaban dos personas”, pero la Policía le “dio cierre administrativo” por no llegar a ninguna conclusión sobre las personas mencionadas.

Sobre las acusaciones de familiares de Guadamuz, contra Daniel Ortega, el jefe policial dijo: “Nosotros como institución policial no estamos descartando absolutamente nada, en esta investigación todas aquellas (personas) que pudieran salir mencionadas posteriormente vamos a citarlas y a profundizar sobre algún nivel de participación, directa o indirecta, de los hechos. No descartamos a nadie”.

González aclaró que esto no significa que sean sospechosos.

TODO PLANEADO

La Policía arrestó también a Margarita Membreño, cónyuge de William Hurtado. En su casa la Policía encontró un manuscrito que le dejó Hurtado, en el que le da recomendaciones para que ese día a las 11:50 de la mañana hiciera una llamada al número telefónico 2774505, del Distrito Cinco de la Policía.

La mujer debía hacerse pasar como Irma Montes, e informaría sobre un supuesto carro sospechoso, marca Toyota, color beige, vidrios oscuros que rondaba las instalaciones del Canal 23, como una forma para despistar a la Policía.

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